El acusado, este lunes, en la Audiencia Provincial de Palma. | A. Sepúlveda

Problemas en el circuito cerrado de televisión de la Audiencia de Palma obligaron a la víctima, ya mayor de edad, pero menor cuando ocurrieron los hechos, a entrar en la Sala. No era lo previsto y por ello colocaron un biombo para evitar que viese a quien presuntamente abusó de ella y para el que la Fiscalía pide 19 años de prisión.

Este lunes se ha iniciado en la Audiencia Provincial de Palma el juicio contra un hombre, de nacionalidad italiana, acusado de someter a tocamientos a una de las hijas de su pareja en el domicilio que compartían en Llucmajor. Está previsto que la vista se prolongue hasta el miércoles.

Declaración

La defensa del imputado, de 59 años, solicitó antes de iniciarse el juicio que su cliente no declarase hasta que no se practicara la prueba. Ni la Fiscalía ni el Tribunal se opusieron a ello, por lo que la vista dio comienzo con la versión de los hechos de la perjudicada.
Acompañada de su psicóloga, la joven explicó lo ocurrido durante años en el domicilio familiar. «Hacía gimnasia artística y siempre estaba cargada. La pareja de mi madre se ofrecía a darme masajes. Esto lo hizo durante años», aseguró.

En esa época la joven tenía unos 11 años, tal y como relató. A medida que fue creciendo empezó a comprender que había cosas que no eran normales en el comportamiento del hombre. «Notaba roces que no eran normales, pero siempre me venía la misma idea a la cabeza: «¿Cómo vas a pensar que a quien consideras un padre te vaya a tocar?», dijo. Los hechos de mayor gravedad tuvieron lugar presuntamente en 2019.

La víctima tenía 17 años y durante un masaje en una de la cama de la vivienda donde residían el imputado le tocó la zona íntima. «Lo noté todo. Y vi que eso no era normal. Me levanté de la cama y fui en busca de mi hermana llorando y me dijo que sabía lo que me pasaba porque a ella también le había ocurrido en su día lo mismo». Días después, y tras explotar en el instituto, fue a denunciar los hechos. El sospechoso acabó en prisión de manera preventiva, de donde ya quedó libre a la espera de la vista.

La madre de la víctima recordó perfectamente el día de los hechos. «Me dijo ‘me ha tocado, me ha tocado’. Me quedé en shock. Me costó creerlo. Y a día de hoy no creo que pasara eso», explicó. Hoy continúa el juicio.