La ‘casa del terror’ está ubicada en el número 63 de la calle Manacor de Palma. | A. Sepúlveda

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Es un secreto a voces, pero son muchos los que prefieren mirar hacia otro lado. Tanto Policía Local de Palma como Cuerpo Nacional de Policía alertan de la alta «conflictividad» y «problemática social» que supone un edificio okupado de Palma, pero la capacidad de actuación es muy limitada.

El número 63 de la calle Manacor se ha convertido es un auténtico foco de problemas, peleas, drogas, prostitución, refugio de menores fugados, ruidos y enfrentamientos con los vecinos. El edificio ya ha sido etiquetado popularmente como la ‘casa del terror’.

En su interior residen jóvenes argelinos, marroquíes, españoles y africanos. La gran mayoría de los okupas son conocidos por la policía y tienen antecedentes. El pasado sábado, a las 23.31 horas, los Bombers de Palma alertaban de un incendio en el interior de la finca. Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales.

La ‘casa del terror’ se ha convertido en una auténtica pesadilla para los vecinos. «Los ocupantes se pelean todo el día y la policía tiene que venir a menudo. Vamos a tener una desgracia en cualquier momento», comentan.

Uno de los hechos más preocupantes es la pernoctación de menores fugados de centros tutelados. Es el caso de varias adolescentes, de edades comprendidas entre 13 y 16 años, que, cuando se escapan de los centros de acogida del Consell de Mallorca, se refugian en este edificio. Es más, tanto en el interior como fuera de la casa, las menores ejercen la prostitución. El interior del edificio está lleno de basura y las condiciones de insalubridad saltan a la vista. Fuentes próximas al caso sostienen que la policía tiene muchos problemas legales para poder actuar, dado que los jueces entienden que se trata de la morada de los okupas. Por consiguiente, no se autorizan las correspondientes órdenes de entrada. «El día menos pensado alguien morirá y después nos lamentaremos», apuntan los vecinos.

Técnicos del IMAS reconocen que menores fugadas ejercen la prostitución

El activista Antoni Estela dispone de grabaciones donde técnicos del IMAS reconocen abiertamente que niñas fugadas de los centros tutelados del Consell de Mallorca ejercen la prostitución. Recientemente, una madre denunció que su hija, desde diciembre de 2020 hasta la fecha, se había escapado 15 veces del centro tutelado de Santa Maria. Además, también sostiene que muchas veces cuando se fugaba se refugiaba en la ‘casa del terror’ de la calle Manacor. Allí compartí vivienda con otros okupas y ejercía la prostitución.