La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Mallorca cuenta con 15 vehículos camuflados con radar. | Alejandro Sepúlveda

La velocidad en la Ma-20, conocida popularmente como la vía de cintura de Palma, está limitada a 80 kilómetros por hora desde el 1 de febrero de 2021. Pero son muchos los conductores que pisan el acelerador y no respetan los límites máximos establecidos. Por ese motivo, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la GuardiaCivil han intensificar su presencia en esta vía de acceso.

Un equipo de Ultima Hora se integró en uno de los equipos radar. Iniciamos servicio a las seis de la mañana en un vehículo camuflado dotado con un sofisticado cinemómetro, aparato de medición y control de velocidad, que nos aguarda en la Ma-20, frente al Estadi Balear.

Nada más llegar, comprobamos cómo el radar no cesa de ‘cazar’ a vehículos. Ponemos nuestro cronómetro en marcha y el número de ‘fogonazos’ (disparos) del aparato es de siete por minuto. Es decir, siete vehículos que recibirán su correspondiente boletín de sanción en los próximos días. «La gente puede pensar que en la vía de cintura, al tratarse de una vía limitada a 80 kilómetros por hora, multamos a mucha gente, pero la verdad es que en proporción al número de vehículos y de sanciones, hay otras vías con un porcentaje de infraciones aún más elevado», apunta uno de los agentes.

La Ma-20 está catalogada como la segunda vía con más densidad de tráfico de España. Es por ese motivoque los agentes de la Benemérita ubican los radares móviles en relación con la fluidez del tráfico. La velocidad máxima de la autovía es de 80 kilómetros por hora, pero la Guardia Civil otorga un margen de error y el velocímetro salta cuando los vehículos sobrepasan los 87 kilómetros hora.

PALMA.
Los radares de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil son sistemas muy sofisticados capaces de controlar los vehículos que circulan por cuatro carriles de forma simultánea. El aparato, si detecta la más mínima anomalía, de forma automática anula la fotografía. Los radares están divididos en cono de medición, tiradores de rebote, ordenador central y pantalla de recopilación de datos, cámara y un potente flash.

A partir de ese instante, se establece la siguiente tabla de sanciones con las correspondientes multas y pérdidas de puntos en algunos casos.

De 87 km/h. a 110 km/h., multa de 100 euros sin pérdida de puntos; de 111 a 130, sanción económica de 300 euros y retirada de dos puntos; de 131 a 140 km/h. el importe de la multa asciende a 400 euros y 4 puntos de carnet; de 141 a 150, son ya 500 euros y 6 puntos. De 151 a 160, una multa de 600 euros y 6 puntos de retirada del permiso de conducción; a partir de 161, al superar en 80 kilómetros por hora la velocidad máxima de la vía, se considera un delito contra la seguridad del tráfico y se procede a la detención del infractor. Acto seguido, el ciudadano es puesto a disposición judicial. Los radares móviles, en algunos casos, se ubican a escasos metros de los dispositivos fijos. Más de un 10% de los conductores reducen su marcha o frenan al detectar las señalizaciones, pero nada más superar el dispositivo de control vuelven a acelerar.

«La Guardia Civil de Tráfico dispone de unos 15 radares móviles. Solemos colocarnos en puntos estratégicos. Lo principal es no poner en riesgo nuestra seguridad y tampoco la del resto de usuarios de la vía», comenta uno de los agentes. Es importante destacar que la decisión de aumentar o disminuir la velocidad en las carreteras corresponden a los políticos y no a los agentes del instituto armado.