Los hechos ocurrieron a escasos metros del cuartel de la Guardia Civil de Artà. | R.S.

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Como en las otras dos anteriores veces en las que fue señalado el juicio, el acusado no se presentó. Pero esta vez se celebró la vista. El imputado, un hombre de nacionalidad española, se enfrenta a una pena de un año y ocho meses de prisión como autor de un delito de amenazas.

La víctima, marroquí, a preguntas del fiscal recordó en una sala de lo Penal de Vía Alemania, en Palma, lo ocurrido el pasado 9 de mayo en Artà. «Pasé por delante suya y vino a por mí con un cuchillo al grito de ‘moro de mierda’», sostuvo el perjudicado, que añadió que no conocía de nada a su agresor, de 48 años.

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Los hechos ocurrieron enfrente de un bar de la localidad sobre las 19.30 horas. «Tras insultarme empezó a perseguirme, le dije que se fuera y me arrinconó en una pared. Luego me puso el cuchillo en el abdomen», relató el denunciante con ayuda de una intérprete.

Por fortuna para la víctima mientras todo esto ocurría pasaron por su lado tres chicos, a los que pidió ayuda. Estos acudieron al cuartel de la Guardia Civil de Artà, que se encuentra muy cerca de donde sucedió todo. Precisamente dos agentes de la Benemérita explicaron ante la juez cómo se llevó a cabo la detención del acusado.

«Vi a dos personas enfrentadas. El hombre magrebí comentó que el otro le había amenazado y le pedí a este que se echara al suelo. Mi compañero y yo vimos que tenía un cuchillo en el pantalón y decidimos arrestarlo», comentó uno de los guardias civiles.

Preguntado el perjudicado por el fiscal si reclama alguna indemnización por las pequeñas lesiones sufridas, dos erosiones en el codo, el magrebí rechazó esa posibilidad. «Lo perdono», dijo. La defensa del acusado solicitó la absolución o como alternativa que sea condenado por un delito leve de amenazas. El juicio quedó visto para sentencia.