Los dos procesados, el día del juicio celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia de Palma.    | A. Sepúlveda

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Los dos jóvenes juzgados a principios del pasado mes de junio en la Audiencia Provincial de Palma acusados de dar una brutal paliza a un hombre en el baño de un local del Port d’Andratx, en septiembre de 2017, ya conocen su castigo. El tribunal de la Sección Segunda ha condenado a tres años de prisión a cada uno y a que indemnicen a la víctima, que sufrió graves lesiones en el rostro, de manera conjunta y solidaria en más de 41.000 euros, de los que 29.000 fueron consignados antes de la celebración de la vista oral.

Los acusados, ambos de nacionalidad británica, no negaron durante el juicio, celebrado el 8 de junio, la agresión. Uno de ellos explicó que se encontró a la víctima orinando en un lavabo del servicio de hombres. Le recriminó la acción y el perjudicado le agarró del cuello. «Para defenderme le di un puñetazo en la cara y luego otro para quitármelo de encima», apuntó. El otro acusado subrayó que se metió para separar a su amigo del hombre.

El tribunal, en la sentencia, atribuye a los agresores tres puñetazos y defiende que la actuación de los dos jóvenes «no colmarían las exigencias de la legítima defensa por cuanto la respuesta del acusado a esa pretendida provocación habría sido claramente desproporcionada respecto del primer puñetazo y claramente innecesario respecto del segundo puñetazo», sostiene el fallo.

Asimismo, apunta la sentencia que «resulta acreditado la existencia de intención directa de causar lesión con deformidad en la cara del perjudicado por parte de los acusados» y añade que las fracturas ocasionadas a la víctima pudieron hacerse «tanto con un solo golpe como con varios».

El perjudicado, asistido por el abogado Eduardo Morey, que sufrió debido a los golpes un traumatismo en la cara, fractura con hundimiento en un lateral de la cara y también lesiones graves en un ojo y en la nariz, en su declaración en el juicio relató algo bien distinto a lo que señalaron los procesados. «Subí al baño y uno de ellos estaba orinando. Le pregunté si le faltaba mucho e hice un comentario de broma de que iba a hacerlo en el lavabo, pero evidentemente, no lo hice y de repente apareció uno de ellos dándome empujones. Más tarde llegaron los puñetazos», señaló.

Con la voz entrecortada, además, explicó al tribunal que le hubieran matado «si no llega a haber más gente allí».

«Cada vez que me lavo los dientes me acuerdo de estos dos señores»

La víctima, de 46 años, relató durante el juicio que a pesar del tiempo transcurrido de la agresión aún sigue con graves secuelas. «No he vuelto al Port d’Andratx desde aquel día. Me dejaron la cara desfigurada y cada vez que me lavo los dientes me acuerdo de estos señores», dijo. Las defensas de los condenados recurrirán la sentencia.