Un guardia civil ilumina un tramo de la playa en busca de efectos robados a los turistas. Son escondidos por los delincuentes, que esperan a que no haya nadie para volver a por ellos. | Michel's

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Limpieza nocturna. La Guardia Civil y la Policía Local de Calvià se desplegaron ayer en la playa de Magaluf para ahuyentar a los numerosos carteristas y vendedores de droga que han aparecido en los últimos días coincidiendo con la llegada de turistas.

Los agentes entraron en la arena y desalojaron la playa. Después, con linternas, comenzaron a buscar carteras, móviles y otros efectos robados a veraneantes y que los delincuentes suelen esconder cerca de las sombrillas o debajo de velomares. Los funcionarios también se incautaron de botellas de alcohol que habían comprado los jóvenes y que pretendían beber en la calle o en el paseo y que está terminantemente prohibido.

Ayer, una docena de pequeños traficantes fueron detectados por Magaluf y la icónica calle de Punta Ballena, en busca de británicos a los que venderles pastillas de éxtasis, marihuana y cocaína. También aparecieron prostitutas nigerianas, aunque en menor afluencia que otros fines de semana de julio.

Fuentes de la Comandancia palmesana informaron que este verano, de momento, no se han registrado apenas peleas entre turistas en Magaluf, una estampa muy habitual otras vacaciones y que en 2020 quedó bruscamente interrumpida por la pandemia. Lo que no cambia es el jolgorio y los gritos de los veraneantes, que ayer se escuchaban a mucha distancia de Punta Ballena.

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