El acusado, este martes, en el juicio en una sala del Juzgado de lo Penal 6 de Palma. | Guillermo Esteban

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Un hombre fue juzgado este martes por agredir a un agente de la Guardia Civil en un bar de Palma tras recriminarle que no respetara las medidas por la COVID. «Acabábamos de salir del confinamiento puro y había 10 o 12 personas en dos mesas bebiendo cervezas. Les dije que si les parecía bien lo que estaban haciendo y se rieron de mí. Estaban faltando el respeto al mundo entero porque acabábamos de salir del confinamiento», explicó el acusado.

Los hechos ocurrieron la tarde del 19 de mayo de 2020 en un local de la avenida Joan Miró. «Saqué el móvil para hacerles una foto y les dije que les iba a denunciar. Uno de ellos se levantó, me dijo que me fuera y que me iba a matar. No se identificó; yo no pego a un guardia civil, no se me pasa por la cabeza».

Puñetazos

La víctima relató que eran un grupo de «ocho o nueve personas». «Un hombre que venía de hacer la compra comenzó a increparnos. Salí de la terraza, me identifiqué como guardia y tras pedirle que abandonara el lugar recibí dos puñetazos. Me quedé casi KO».

El agente sufrió una contusión en la mandíbula y se le fracturaron las gafas de sol y el reloj a consecuencia de la agresión. «El hombre estaba exaltadísimo». Un testigo contó que el acusado se empezó a meter con las personas que había en la terraza y que el perjudicado le enseñó la placa. «El acusado le dijo que se la enseñase a su puta madre y le pegó».

La Fiscalía reclama una condena de un año de cárcel para el agresor por atentado a agente de la autoridad y una multa de 90 euros por un delito leve de lesiones. El juicio quedó ayer visto para sentencia.