La Policía Nacional el día del crimen de Ciudad Real, el pasado lunes 3 de mayo. | RUEDA VILLAVERDE

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«Es increíble que tantas personas que escapaban de su barrio hayan podido entrar como si nada en Mallorca. Espero que al menos vengan con el PCR negativo». En las redes sociales fue ampliamente comentado el caso destapado por Ultima Hora sobre la llegada de más de 50 huidos de clanes gitanos tras un crimen en Ciudad Real.

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La principal crítica estriba en que muchos de los recién llegados a la Isla tienen antecedentes por okupación ilegal de casas en la Península, y aquí ya lo han intentado en Algaida y la Platja de Palma: «Lo que nos faltaba. Con la de okupas que hay en Mallorca y ahora esto», se quejaba otro internauta. La noticia fue compartida masivamente en internet, aunque este sábado las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no tuvieron constancia de que el grupo llegado hubiera protagonizado nuevos incidentes. El más graves fue el de Algaida, donde intentaron atropellar al dueño de una finca y a un familiar que los sorprendieron en el interior de la casa.

«Se puede entender que entre una familia en barco, pero si son más de medio centenar llaman un poco la atención, ¿no? ¿O es que no hay controles policiales en el puerto?», se preguntaba otra mujer que contactó con este diario ayer por la mañana. Ahora, la Policía Nacional y la Guardia Civil siguen muy de cerca el asunto en dos frentes: el primero, para evitar que cometan actos delictivos en Mallorca, como ya han hecho. Y el segundo, y el más preocupante, ante la posibilidad de que algunos clanes rivales viajen a la Isla para saldar cuentas e intentar vengarse de ellos por el tiroteo mortal de Ciudad Real.