El investigador Marcial trabaja con su equipo de última generación en su despacho de la comandancia de Palma. | A. Sepúlveda

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«¿Quiere multiplicar por cinco sus ahorros en poco tiempo? Ahora es el momento, no se lo piense más». La Guardia Civil ha detectado en los últimos meses un alud de denuncias por estafas con Bitcoin, la criptomoneda que ha revolucionado las inversiones tradicionales, y ha descubierto un gran número de falsos brókers que a través de anuncios prometen elevadísimos beneficios económicos.

Esta semana, un equipo de Ultima Hora pasó una jornada de trabajo con una unidad de élite poco conocida de la Benemérita: el Edite (Equipo de Investigación Tecnológica). Se creó en 2016 y trabajan desde un despacho de la Comandancia palmesana, en la calle Manuel Azaña. Sus dos responsables, los agentes Marcial y Diego, cuentan con tecnología punta y son reputados expertos informáticos.

«Podemos intervenir en casos muy diversos: desde las citadas estafas con Bitcoins a casos de pedófilos, volcado de teléfonos, análisis de ordenadores o triangulación con repetidores para ubicar una llamada», explican. La pandemia ha cambiado los hábitos de buena parte de la sociedad, que ahora pasa más tiempo frente al ordenador o navegando a través del teléfono móvil. Es ahí donde cazan a sus víctimas los falsos brókers.

PALMA.

«Una de las víctimas invirtió 5.000 euros y en dos días le entregaron 7.000. Quedó fascinado, así que le pidieron que ingresara 80.000 para obtener el doble. Eso ya no ocurrió. Luego suele aparecer un bufete de Inglaterra que se ofrece para recuperar parte de ese dinero, y los afectados a veces vuelven a picar y hacen otros ingresos», añadieron los expertos informáticos.

Mapas

El Edite también trabaja con mapas, para ubicar continuamente los más de 100 repetidores de telefonía móvil que hay en Mallorca. Son claves para situar una llamada. Ocurrió, hace unos meses, en una finca de Binissalem, donde los agentes buscaban a un hombre desaparecido. Gracias al trabajo del equipo tecnológico se confirmó que se habían realizado llamadas desde la finca con el móvil del señor tras su desaparición.

Internet es la jungla y los investigadores del Edite se han encontrado de todo. Y de todos los colores. Como un supuesto abogado que ofrecía trabajos y generaba él mismo conversaciones a tres bandas, con los otros tantos perfiles que había creado. Las víctimas, al comprobar que había varios profesionales en la conversación, se relajaban y picaban. De un tiempo a esta parte, también han detectado una avalancha de falsos SMS, que te anuncian la llegada de un paquete o envío postal. Si el destinatario abre el enlace que le han remitido, los ciberdelincuentes acceden a su teléfono móvil y copian toda la información del terminal.

PALMA.

Pornografía infantil

El equipo especial, con la Covid, también ha constatado que hay un aumento en los casos de pornografía infantil. Con tantos usuarios en la red, las posibilidades de topar con un pedófilo se disparan. Marcial y Diego, los dos investigadores, piden sentido común a los usuarios y no compartir nunca información sensible con desconocidos en internet.

En el caso de las criptomonedas, los falsos inversores abren cuentas muy difíciles de rastrear porque no tienen un soporte físico y que están a nombre de personas a las que han robado el DNI o cuyos datos han obtenido previo hackeo. Otra fórmula para buscar víctimas es con envíos masivos de publicidad o contactando directamente con correos electrónicos.

«La estafa con los Bitcoins está de rabiosa actualidad, no le puedo dar el dato exacto, pero tenemos muchas. Es una estafa habitual estos días», contaron. En internet, muchas veces, nada es lo que parece. Las identidades rara vez se corresponde con la realidad y el anonimato ampara al ciberdelincuente. De ahí que el Edite se convierta en un muro de contención entre los extorsionadores de la red y los usuarios. El último dique.