Imagen de archivo de la Policía Local de Palma, que fue requerida en numerosas ocasiones. | Alejandro Sepúlveda

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Un jubilado alemán afronta una condena de un año de cárcel por acosar a su vecina, en la Bonanova, desde 2017 hasta la actualidad. El acusado ha provocado con su hostigamiento que la mujer sufra una crisis de ansiedad y ataques de pánico que la han obligado a someterse a tratamiento médico psiquiátrico y que han tardado 232 días en curar. La Fiscalía pide que la indemnice con 8.000 euros por los días que, según el informe médico forense, tardó en estabilizarse de la crisis de ansiedad y de pánico.

La mujer, de nacionalidad española, tenía una relación cordial con su vecino hasta junio de 2017. El hombre inició una actuación, continuada e insistente en el tiempo, de hostigamiento hacia ella, que convivía junto con sus hijas, su pareja sentimental y varios perros.

La Fiscalía recoge en su escrito que a partir de esa fecha, consciente de que sus actos generaban intranquilidad y desasosiego, comenzó «de forma continuada, persistente e indiscriminada» a llamar a la policía con la excusa de que los perros de la mujer ladraban.

El procesado llamó 41 veces a los agentes entre junio de 2017 y noviembre de 2018.
Los policías se personaron en su domicilio en numerosas ocasiones tanto si los perros ladraban como si no. No consta que sancionaran nunca a la mujer. El 19 de septiembre de 2017, la perjudicada se hartó y lo denunció, pero el hombre quedó absuelto tras pedir perdón a la denunciante por su comportamiento y se comprometió a cesarlo. No cumplió.
El acusado, según la Fiscalía, la continuó hostigando. Mantenía una actitud obsesiva y vigilante con la mujer, sus hijas y las personas que iban a visitarla, a quienes fotografiaba o grababa con el teléfono móvil.

La denunciante realizó obras en su domicilio en julio de 2018. El hombre hizo fotos a los albañiles, los increpaba mientras trabajaban e incluso llamó a la policía a pesar de que la mujer tenía los permisos de obra. La afectada intentó que su vecino dejara de molestarla plantando árboles de tres metros de altura, pero no fue suficiente.

El acusado continuó con la misma actitud, aprovechando cualquier oportunidad para hacerse ver, ya fuera desde su domicilio o saliendo a la calle y paseándose por delante de la vivienda de su vecina.

La víctima contrató a detectives

u La mujer contrató a una empresa de detectives que instaló cámaras en su domicilio para acreditar el acoso por parte del jubilado alemán. El abogado de la denunciante pide cinco años de cárcel para el vecino por acoso inmobiliario y lesiones, así como 11.629 euros de indemnización. La mujer tiene una casa de alquiler vacacional y ha visto perjudicada su fuente de ingresos.