Uno de los menores con COVID fugados se entrega y dice que el resto está por Palma

| Palma |

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Se ha desplegado un gran dispositivo policial.

Se ha desplegado un gran dispositivo policial.

CATI CLADERA

Cinco menores de un centro de acogida de Santa Maria se fugaron el viernes por la noche a pesar de que cuatro de ellos habían dado positivo por Covid y estaban en cuarentena. La Guardia Civil, apoyada por la Policía Nacional, puso en marcha un gran dispositivo de búsqueda para localizar a los adolescentes enfermos. Uno de ellos se entregó este sábado y declaró que sus amigos seguían deambulando por Palma.

Los chicos, de edades comprendidas entre los 14 y los 17 años, estaban aislados porque habían dado positivo en coronavirus, al igual que algunos cuidadores. En la tarde noche del viernes, los educadores acudieron a sus dependencias para airearlas y se encontraron con que no estaban allí.

Primera entrega

Los profesionales, siguiendo el protocolo habitual en estos casos, dieron la voz y contactaron con la Guardia Civil, para alertar de la fuga y, sobre todo, del hecho de que cuatro de los menores estaban enfermos por el virus. Poco después, el quinto implicado en la fuga (y el único que no había dado positivo) se entregó en la Comandancia de la Benemérita, en la calle Manuel Azaña.

El resto de ellos permaneció toda la noche en paradero desconocido y este sábado por la mañana la Guardia Civil intensificó el operativo de búsqueda, en colaboración con la Jefatura de Policía de Palma. Se sospechaba que los cuatro adolescentes -dos chicos y dos chicas- estaban en la capital balear, lo que quedó confirmado cuando uno de los chavales decidió regresar a Santa Maria y entregarse.

El menor reconoció que sus amigos seguían por Palma, paseando. Fuentes del IMAS (Institut Mallorquí d’Afers Socials) indicaron que los educadores participaban en el operativo de búsqueda y que los menores habían acabado la cuarentena el mismo día de la fuga. Uno de los lugares vigilados fue la Plaza de España, punto de reunión habitual de los menores que se fugan de los centros de acogida. El temor de las autoridades era que los fugados pudieran contagiar a otros jóvenes, pero las fuentes consultadas indicaron que su cuarentena estaba acabando y que en principio no podían trasmitir el virus.