La defensa del acusado de violar a sus dos sobrinas durante dos décadas en Mallorca alega que los delitos han prescrito

| Palma |

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El acusado, en el juicio que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia de Palma.

El acusado, en el juicio que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia de Palma.

Guillermo Esteban

El abogado defensor del hombre acusado de violar a sus dos sobrinas durante dos décadas en Mallorca ha alegado en el juicio que los delitos han prescrito. La vista oral contra el tío de las denunciantes ha empezado la mañana de este viernes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma.

La Fiscalía pide una condena de 47 años y medio de cárcel para el acusado por dos delitos continuados de violación y agresión sexual sobre menor de 12 años, exhibición de material pornográfico, utilización de menor con fines pornográficos y posesión de pornografía infantil. La Audiencia de Palma acogerá este viernes el juicio contra el hombre. Un amigo del encausado, que falleció el 5 de junio de 2019, también participó en las agresiones sexuales.

La pesadilla se prolongó durante 19 años. El monstruo para dos niñas de Mallorca fue su tío, un hombre que a lo largo de dos décadas supuestamente las violó en numerosas ocasiones, abusó de ellas, las grabó practicando relaciones sexuales con él y les mostró películas y revistas de contenido pornográfico. El 6 de agosto de 2018, las dos víctimas decidieron poner fin a la pesadilla y denunciaron a su tío, que ahora tiene 79 años.

El escrito de acusación de la Fiscalía es desgarrador. La pesadilla empezó en el año 1987. El procesado, durante un paseo por la zona del castillo de Bellver, mostró los genitales a sus dos sobrinas.

A partir de entonces, durante los años siguientes, les puso películas pornográficas en numerosas ocasiones y también les exhibió revistas de contenido sexual en su domicilio de Santa Ponça. Su tío les decía que era un secreto y que no era nada malo.

En 1990, cuando las niñas cumplieron 10 años, el procesado les conminaba a que se tocaran entre ellas mientras las grababa con una cámara de vídeo. Al año siguiente, en la vivienda de Santa Ponça, violó a una de sus sobrinas y, a partir de entonces, le hizo regalos continuos. Dos o tres veces por semana realizaba todo tipo de prácticas sexuales con la menor y las grababa en vídeo para luego ponerle las imágenes. La víctima se quejaba por las agresiones y su tío la amenazaba con que si lo contaba a alguien acabaría en un internado.

Barco

El acusado, en 1993, le obligó a acostarse con un amigo suyo. La niña, presa de la angustia, se autoloesionó en un ojo para evitar los encuentros, pero finalmente, ante el temor de que su tío hiciera públicas sus grabaciones, accedió.

La menor fue forzada en el barco del amigo de su tío, que la grabó. Las violaciones del tío a esta menor continuaron, dos o tres veces por semana, hasta el año 2006.

La policía halló grabaciones sexuales con su sobrina en sus ordenadores

La Policía Nacional registró el domicilio del hombre y se incautó de una gran cantidad de aparatos electrónicos. En el análisis de los dispositivos informáticos se recuperaron 361 gigas de archivos borrados. La Policía Científica visualizó las imágenes y algunas correspondían a grabaciones sexuales entre el acusado, su amigo y su sobrina. Los investigadores también hallaron numeroso material de pornografía infantil. El acusado deberá indemnizar a una de sus sobrinas con 200.000 euros y a la otra con 20.000 por los daños morales causados.