Un control de la Guardia Civil de Tráfico en la carretera Ma-10, en la Serra de Tramuntana. | Alejandro Sepúlveda

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No pueden más. Vecinos de la Serra de Tramuntana han denunciado a Ultima Hora que llevan treinta años aguantando carreras ilegales de motos en aquellas angostas carreteras y apuntan a que los controles de tráfico son filtrados «incluso días antes de que se lleven a cabo».

Para los afectados de Sóller, Fornalutx, Escorca, Deià y otros municipios de la Serra, se trata de «un auténtico caso de terrorismo acústico», cuyas primeras denuncias por el ruido insoportable de las motocicletas se remontan a principios de los años noventa. «Desde entonces, no ha cambiado nada. Estamos igual de mal», resumen los residentes, que prefieren mantenerse en el anonimato por miedo a represalias de los participantes en estas carreras ilegales.

WhatsApps

Entre los vecinos, circula un WhatsApp que se compartió en un grupo de moteros hace un tiempo: «Este finde avisa a tus colegas, la Guardia Civil ha ido a la ITV a coger un técnico para los controles en la sierra. No te extrañe que hagan bancos de potencia. Cambio de ruta, paso. Voy al Este de Mallorca». En efecto, para ese domingo por la mañana había un dispositivo secreto organizado, que solo conocían en el Consell, la Benemérita y la ITV. Hace tres meses, ocurrió algo similar. «Los agentes hacen su trabajo, pero cuando llegan a veces se sabe ya con antelación que van a venir o los corredores se alertan entre ellos por una aplicación del teléfono móvil», denuncian.

A los residentes, además del estruendo de las motos trucadas y del peligro que suponen circulando a velocidades de vértigos por vías sinuosas, les preocupa que algunos conductores se muestran agresivos en cuanto les llaman la atención: «Algunos son violentos y creen que la carretera les pertenece, que pueden hacer lo que quieran. Uno me dijo que él pagaba impuestos y hacía lo que le daba la gana en la Ma-10». Ese mismo señor recuerda que en una ocasión un motorista que detectó que lo había grabado se encaró con él y le pidió que le diera el móvil, para borrar la secuencia: «Entró en mi casa y le dije que se estaba metiendo en un lío. Al final salió». Otro de los afectados cuenta que en Fornalutx y Sóller hay residentes que duermen «con tapones en los oídos» por el ruido ensordecedor de esas máquinas: «Y desde que se abrió el túnel de Sóller, la situación ha empeorado». El cuartel general de los participantes en las carreras es el mirador de ses Barques: «Aunque les mires mal, les da absolutamente igual. Ha habido amenazas de muerte a vecinos. De hecho, se han formulado denuncias en la Guardia Civil de Sóller».