Los varios episodios de malos tratos que la Fiscalía atribuye a Navarro comienzan en 2013, cuando supuestamente le dio una paliza a su exmujer delante de su hijo.

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El Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas de Gran Canaria ha condenado al exconcursante de Gran Hermano, Carlos Navarro, conocido como El Yoyas, como autor de siete delitos de maltrato, lesiones, amenazas y vejaciones, seis de ellos consumados en la persona de su hoy exmujer y de sus dos hijos menores de edad, y otro perpetrado contra la nueva pareja de su ex.

La sentencia, difundida este viernes por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y que es recurrible ante la Audiencia de Las Palmas, declara probado que el acusado, de 44 años, es autor de un delito de maltrato habitual en el ámbito familiar, por el que se le condena a dos años de cárcel, cuatro años de prohibición para llevar armas, cuatro años de alejamiento e incomunicación con su exmujer y sus hijos y otros cuatro de privación de la patria potestad.

Por otros cuatro delitos de lesiones en el ámbito familiar se le imponen, respectivamente, 11 meses de cárcel, la prohibición de portar armas durante dos años y ocho meses y dos años de alejamiento de su exmujer.

Por un delito leve de amenazas sobre la nueva pareja de su ex, se le condena a pagar 540 euros y se le impone la prohibición de acercarse al amenazado durante seis meses.

Por otro delito leve de vejaciones a su expareja deberá pagar 360 euros de multa y estar tres meses sin acercarse a ella ni comunicarse por cualquier medio.

Además de estas condenas, la resolución obliga al acusado a indemnizar a su exmujer con 8.000 euros y a sus dos hijos con 4.000 por los daños causados.

«¿Te rompo el brazo o una costilla?»

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En una calificación jurídica que adelantó «Canarias 7», el Ministerio Fiscal relata los diversos episodios de malos tratos que su exmujer vivió a lo largo de su relación con Navarro, a quien conoció en el concurso de Telecinco.

«¿Te rompo el brazo o una costilla?», le dijo el Yoyas a su entonces pareja en una de esa ocasiones, según la acusación.

La fiscal del caso sostiene que, desde el inicio de la convivencia, Navarro se apoyó de la «dependencia emocional de su ex, que reforzaba tratando de convencerla de que sus padres no la querían» e instauró una relación en la que «tenía un control absoluto de la economía doméstica así como limitaba la autonomía» de su mujer, vigilando sus «comunicaciones y movimientos».

También indica que el Yoyas trataba de forma «degradante» a su pareja, a la que «retorcía la mano o le daba un pisotón cuando quería que se callara».

Su comportamiento, continúa el Ministerio Público, se fue haciendo cada vez más «violento, hostil y humillante» , lo que se agravó con el nacimiento de sus hijos.

El Ministerio Público sostiene que, en presencia de los niños de ambos, Navarro agredió a su mujer «en múltiples ocasiones, cogiéndola del cuello hasta elevarla del suelo, dándole patadas, puñetazos, amenazándola e insultándola con frecuencia», con frases como «eres una hija de puta», «una subnormal» o «una golfa».

Siempre según la acusación, de ese modo el Yoyas generó en el domicilio un «clima de terror» que afectó a los menores.

Los varios episodios de malos tratos que la Fiscalía atribuye a Navarro comienzan en 2013, cuando supuestamente le dio una paliza delante de su hijo, que entonces tenía tres años, y la arrastró al dormitorio mientras le decía: «¿Qué quieres que te rompa, el brazo o una costilla?».