El toque de queda adelanta su horario a las 18.00 horas ante la indignación de los transeúntes.

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Los vecinos del centro, casco antiguo y más concretamente los de las Avenidas de Palma ya no aguantan más. El toque de queda fijado por el Govern balear ha obligado a las mujeres que ejercen la prostitución en las calles de Palma a que tengan que adelantar sus horarios y ofertar sus sercicios antes de la medianoche para evitar ser sancionadas. «No es normal que a partir de las 18.00 horas las prostitutas ya estén en las Avenidas ofreciendo sus servicios sexuales. Lo peor es que lo hacen sin ningún tipo de pudor delante de niños y adolescentes», señala uno de los residentes de la zona.

«Forman parte de mafias. Entendemos que son víctimas de redes que las extorsionan y que en muchos casos les obligan a mantener sexo por dinero. Están controladas en todo momento por sus proxonetas y la violencia que ejercen es preocupante», añade otro de los denunciantes.

El relato de los vecinos de la zona es aterrador. Tienen miedo y no se atreven a dar la cara. Explican que las mujeres trabajan en grupos de tres o cuatro por esquina y se reparten la zona. «Es muy habitual verlas pelearse a las dos o las tres de la madrugada por su zona o porque alguna de ellas baja los precios de los servicios. Una mamada son 20 euros, pero si alguna lo hace por 15 euros y el resto se entera, se insultan e incluso llegan a las manos», explica otro afectado.

A pesar de las restricciones y del toque de queda, prostitutas y clientes se arriesgan e incumplen en numerosas ocasiones los horarios permitidos. Para ello, se introducen en los portales o garajes de los edificios de la zona, rompen las puertas de los contadores y realizan allí sus prácticas sexuales.

Los últimos informes oficiales presentados por el Ajuntament de Palma apuntan que la prostitución aumenta de forma notable. Todo ello se desprende del incremento de la atención a víctimas de explotación sexual por parte de Médicos del Mundo, Casal Petit y Cruz Roja, que en 2019 prestaron ayuda a 1.732 personas, un 9,2 % más que el año anterior. El 96 % de las atendidas eran mujeres, un 3 % personas transgénero y el 1 % hombres. El 49 % de las usuarias de los servicios de Cruz Roja, Casal Petit y Médicos del Mundo procedían de Latinoamérica, el 19 % de países de la UE, el 18 % de África, un 5 % de Asia y el 7 % eran españolas. Nigeria, Colombia, Brasil, España y República Dominicana son los países de origen más habituales.