El acusado, de 62 años, ayer en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia de Palma. Foto: G. E. | Redacción Sucesos

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El fiscal perdió la paciencia. «Mire, es la última vez que se lo voy a preguntar. Piense dos minutos antes de contestar. ¿Usted, en algún momento, pensó que llevaba cocaína en la maleta?». El acusado, dominicano de 62 años, respondió que sí. «Lo pensé. Me pagaban mucho dinero por traer una maleta con un candado».

El hombre aceptó este miércoles una condena de seis años de cárcel por introducir cinco kilos de cocaína en Mallorca en octubre de 2019. Además, abonará una multa de 435.000 euros. El encausado, que se encuentra encarcelado, podrá sustituir la pena de prisión por la expulsión de España cuando cumpla la mitad de la condena. No podrá volver hasta dentro de 10 años.

La presidenta del tribunal de la Sección Segunda le recordó antes del juicio que tenía la obligación de permanecer con mascarilla y de respetar las medidas higiénicas. Después de declarar tuvo que retirar un capuchón que cubría el micrófono.

El acusado explicó que aterrizó en el aeropuerto de Palma, procedente de Santo Domingo, el 22 de octubre del año pasado. Iba vestido con un polo amarillo y pantalones vaqueros y llevaba cinco kilos de cocaína distribuidos en 11 paquetes en dobles fondos de dos maletas. «Una persona me entregó la maleta con el candado puesto a cambio de 5.000 euros. Vine de la República Dominicana con esta misma ropa. Yo sabía que traía droga, pero desconocía la cantidad». El hombre relató que trajo la cocaína por necesidad, ya que tenía una deuda en Estados Unidos. «La persona que me entregó la maleta me dijo que la llevara a España y que no tendría problemas. Yo no sé nada de drogas. He oído mencionar la cocaína, pero nunca la he visto en mi mano». Ahí fue cuando el fiscal Antidroga Julio Cano perdió la paciencia y le preguntó si sabía que introducía cocaína en España. El hombre, defendido por el abogado Fernando Mateas, confesó los hechos.

El agente de la Guardia Civil del aeropuerto de Son Sant Joan que lo detuvo declaró que se encontró al individuo sentado con una maleta en el control de aduanas. «Me dijo que estaba esperando a una mujer que venía en otro vuelo y le pedí que me acompañara. Pasé la maleta por rayos X y cogí una cizalla para romper el candado. En el interior había otra maleta de cuero y en un doble fondo vimos la droga».

Una Biblia de bolsillo

La presidenta del tribunal preguntó al acusado si quería decir algo antes de finalizar la vista oral y el hombre asintió. «Pido disculpas a la sociedad española por haber cometido este error. Tenía una deuda en Estados Unidos y no podía trabajar porque sufrí un infarto. En esta nación, España, no tengo familia, no tengo nada. Soy cristiano y tengo mi Biblia [el hombre sacó una Biblia diminuta del bolsillo derecho y la enseñó al tribunal]. Les quiero entregar un verso bíblico. Es el capítulo 6, versículo 37. Amén».

La Fiscalía pedía una condena de ocho años de prisión

El ministerio público reclamaba antes del juicio una condena de ocho años de cárcel y una multa de 900.000 euros. El fiscal llegó a un acuerdo con el abogado defensor del acusado y rebajó su petición de pena a seis años de prisión.

El hombre, en el turno de la última palabra, manifestó ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Palma que tiene nueve nietos en la República Dominicana y pidió que le envíen de vuelta a su país. De momento, seguirá en España.