La Unidad de Familia y Mujer se ha hecho cargo de la investigación de lo sucedido. | A. Sepúlveda

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La Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional investiga una presunta red de explotación sexual de menores en Palma. Una adolescente de 17 años relató el pasado lunes en la Jefatura Superior que un grupo de jóvenes de origen árabe, incluido su expareja, la obligó a prostituirse. La chica denunció, además, que su ex la agredió sexualmente.

Los hechos que la víctima puso en conocimiento de los agentes se remontan a septiembre de 2017 y habrían ocurrido primero en una casa okupa en s’Arenal. Allí, tres jóvenes (dos de ellos habían estado en el centro de menores Es Pinaret) y una chica la obligaban a prostituirse junto a otras tres niñas.

La denunciante recordó que las drogaban con pastillas cuyos efectos hacían que estuviera muy relajada y que también introducían estupefacientes en las copas. Los clientes eran españoles, magrebíes y turistas europeos. Los miembros de la red le agredían y amenazaban cuando se resistía a obedecer, según fuentes policiales. En una ocasión le pegaron una paliza a una de las niñas que se prostituía. La vivienda de s’Arenal, al cabo de unas semanas, se vendió y dejaron de ir allí.

El cabecilla de la supuesta organización, marroquí de 30 años, seguía obligando a la adolescente a prostituirse en un hotel o en un domicilio de s’Arenal de Llucmajor. La chica relató que hace aproximadamente una semana estuvo en esa casa cuando un desconocido la agredió, la obligó a mantener relaciones sexuales y después entregó 100 euros al presunto proxeneta. Esa ha sido la última agresión sexual que ha sufrido. Cuando iban a hoteles nunca se registraba. Siempre lo hacía el jefe o el cliente y solamente se quedaban 30 minutos o una hora. La adolescente calcula que la habrán prostituido unas 200 veces o más desde 2017.

Violación

La chica manifestó a los investigadores de la UFAM que su expareja, de 20 años, la obligó a prostituirse durante los últimos tres meses de relación. El joven actuaba en connivencia con el proxeneta. A finales de 2019, la madre de la menor le pidió que quedara con su ex porque tenía que darle algo para ella. La adolescente accedió a quedar debajo de su casa y, tras hablar un rato con él, este le pidió usar su baño. Al salir, según su versión, le ató las manos con una cuerda y la agredió sexualmente. El joven entregó 100 euros a la chica para que luego se los diera a su madre. La víctima considera que su progenitora estaba al tanto de lo que iba a ocurrir, no le ha apoyado y piensa que el proxeneta le paga por prostituirla.

La titular del juzgado de Violencia número 1 de Palma dictó ayer una orden de protección a favor de la adolescente. Su ex, que se encuentra en paradero desconocido, no podrá comunicarse ni acercarse a menos de 200 metros de ella.