José Hila, alcalde de Palma. | T. Ayuga

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El CSIF, el sindicato más votado en el seno de la Policía Local de Palma, exige la dimisión del alcalde José Hila por el espionaje a Ultima Hora.

El sindicato se pregunta, tras advertir que Robert Pérez Mena (exasesor de Angélica Pastor) reconociera que realizar grabaciones era un procedimiento habitual, «¿a cuántos habrán grabado? ¿Han acabado estas conversaciones privadas en manos de terceros», se interrogan los policías.

«¿Cómo es posible que el alcalde de Palma siga sin defender de forma pública la presunción de inocencia? ¿Tampoco él sabía nada? Hila ya era el alcalde cuando se produjo la grabación y ahora, de verdad, ¿quieren cargarle el muerto a Robert Mena, el más débil de esta historia?», añaden.

En un duro comunicado emitido este jueves a los medios de comunicación, desde el sindicato no dudan en exigir la dimisión del primer edil. «Señor alcalde, no nos parece posible, creíble ni aceptable su actuación. Por ese motivo solicitamos su dimisión inmediata», puntualizan desde el CSIF.

En su escrito de denuncia pública, también se señala que a José Hila no le importa mucho que de forma injusta se acusara y encarcelara a sus funcionarios, vulnerando todos los derechos fundamentales. Además, también le echa en cara que estas acciones fueran acompañadas de medidas drásticas de suspensión de empleo y sueldo.

«No le importa nada, o al menos no se ha pronunciado. Dice que, según la prensa, habló con su regidora Angélica Pastor, y que como ella negaba haber ordenado las grabaciones... nada. A otra cosa mariposa. ¿De verdad se cree que su regidora no sabía nada? ¿Es posible que acepte al exasesor de prensa como único responsable de esta situación?».

Para los policías locales firmantes, resulta «inquietante» la noticia de que el equipo político de la exregidora Angélica Pastor, en marzo de 2016, grabara sin permiso una reunión con periodistas. «Todo esto lo hemos conocido una vez que la policía recuperara los audios del ordenador del inspector del Grupo de Blanqueo del Cuerpo Nacional de Policía».

Este agente fue detenido y se encuentra investigado, junto al juez Manuel Penalva y al fiscal anticorrupción Miguel Ángel Subirán, por la presunta comisión de diversos delitos durante la instrucción de la causa seguida contra los agentes de la Policía Local de Palma.
Terror en el cuartel

Los policías locales se muestran especialmente críticos con la gestión de la exregidora de Seguretat, Angélica Pastor. «Siempre que a la regidora se le acusa de alguna cosa irregular, como utilizar un coche oficial con la gasolina incluida, para fines privados, ella señalaba que lo hacía para protegerse, a pesar de que el vehículo no llevaba escolta ni estaba blindado. Se instauró un periodo de terror en el seno del cuerpo policial, alimentado por el trato recibido por cualquiera que se atreviera a cuestionar o dudar del proceso judicial, discrepar de las decisiones del nuevo equipo o a defender públicamente la presunción de inocencia», concluye el sindicato.

Sorprendente silencio de los sindicatos afines a la izquierda

El sentido mayoritario en el seno de la Policía Local de Palma es de «condena total y absoluta» a la grabación a periodistas perpetrada por parte del anterior equipo político del área de Seguretat Ciutadana.

Los agentes son conscientes de la gravedad de la acción y lamentan lo ocurrido. Resulta sorprendente el silencio de algunos sindicatos afines a la izquierda que, a pesar de condenar los hechos en privado, prefieren no enfrentarse al actual equipo de Gobierno de forma pública. La percepción en San Fernando es que todo el mundo se grababa.