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Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato en Valladolid a César F.M., de 39 años, al considerar que mató a su madre septuagenaria, hemipléjica y que solo podía pronunciar monosílabos tras sufrir un ictus, suministrándole en dosis letales decenas de pastillas de dos medicamentos diferentes.

Las cinco mujeres y cuatro hombres que han deliberado sobre la culpabilidad o no del acusado desde el 18 de diciembre por la tarde han dado así la razón a la versión de la fiscal, quien alegó que la víctima estaba desvalida, no pudo defenderse cuando el encausado la mató -alevosía- y por tanto calificó los hechos como asesinato.

El portavoz del jurado ha leído este jueves el veredicto en la Audiencia Provincial de Valladolid, después de cinco sesiones de vista oral, por unos hechos ocurridos entre el 28 y el 29 de enero de 2018.

Tras conocer la decisión del jurado, la fiscal, que en principio había solicitado veinte años de cárcel por asesinato, ha mantenido la misma demanda de pena, mientras que la defensa, que había pedido internamiento en un centro psiquiátrico por cooperación al suicidio, ha reclamado la pena mínima posible por el atenuante de confesión, 15 años de prisión en un centro especial.

El veredicto del jurado ha considerado probado que el procesado, después de administrar dosis letales de dos medicamentos a su madre, utilizó una almohada y algodones sujetos con una cinta adhesiva mientras su madre se encontraba agonizando. Objetos que fueron hallados en el domicilio que ambos compartían.

De este modo, el jurado ha rechazado la versión de la defensa, que sostuvo que encausado y víctima tenían un pacto por el que César F.M., ayudaría a morir a su madre antes de que él se suicidara, para lo que se trasladó a Benidorm (Alicante), una vez que la progenitora falleció, aunque finalmente no se quitó la vida.

Fue al hotel más alto de España al que según dijo en la vista el procesado acudió para arrojarse desde la ventana de una habitación, aunque una empleada del establecimiento encontró una nota en la que el acusado pedía que no le ayudaran.

Trabajadores del hotel acudieron entonces a la habitación y allí hablaron con el encausado, quien más tarde fue trasladado a un centro hospitalario y fue detenido tras contar a la Policía lo sucedido y que su madre se encontraba muerta en su casa de Valladolid.
El jurado ha apreciado la circunstancia atenuante de confesión del procesado, ya que explicó a los agentes lo que había hecho, y también la circunstancia agravante de parentesco, debido a que la víctima era su madre.

Los encargados de deliberar han considerado también probado que el acusado padece un trastorno obsesivo compulsivo, aunque han convenido que esta patología no afectó a su voluntad de matar a su progenitora.

César F.M., cuando la magistrada le dio la última palabra antes de que el jurado se retirara a deliberar, dijo que él se quería morir y, como su madre no quería sobrevivir a su fallecimiento, decidió acabar con su vida.

Tras el veredicto del jurado, será la magistrada quien redacte la sentencia.