El asesino de Ika Hoffmann, a la izquierda, e imagen de los investigadores en el lugar del crimen.

Del «lo siento, lo siento» al «no me acuerdo de nada» en apenas unas horas. Celestino Rodríguez Sabina, el homicida de Ika Hoffmann, pasó de arrepentirse en el lugar donde ocurrió el crimen tras ser detenido a, supuestamente, olvidar lo que había sucedió a primera hora del pasado domingo. Así se lo expresó a los guardias civiles que le tomaron declaración en el cuartel de la Guardia Civil en Manacor. Fue lo único que dijo. No quiso pronunciarse más.

El suceso ocurrió sobre las 6.00 horas del domingo. Tras una discusión entre ambos, Celestino, de 59 años y natural de Granada, asestó al menos cinco puñaladas en el abdomen y el tórax a Ika Hoffmann, de nacionalidad alemana y de la misma edad, que acabaron con su vida. Ella le había acogido en su casa semanas atrás al saber que vivía en la indigencia.

Relación

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Según las primeras hipótesis, la relación entre Ika y Celestino empezó hace poco menos de un mes. Él era conocido por la Colònia de Sant Jordi por no tener una residencia fija. Era habitual verlo ocupando viviendas vacías, durmiendo en la calle o incluso sobre las rocas. Muchos vecinos apuntaban el domingo, horas después del crimen, que vivía poco menos que en la indigencia y que era un consumidor habitual de alcohol y drogas.

Conoció a Ika Hoffmann y parecía que su vida iba a dar un giro. Ella decidió ponerle a su disposición un techo donde dormir y tener así un mejor presente. Compartió vivienda con la mujer alemana, que llevaba siete años viviendo en el 14 de la avenida Primavera de la Colònia de Sant Jordi, una decena de gatos y varios perros. Según la investigación, ambos sentían pasión por los animales y este hecho es clave para entender por qué la mujer decidió acogerle en casa y compartir su día a día con él.

Francisca Valls, propietaria del piso en el que vivía de alquiler la víctima, no podía creer lo que había ocurrido. «Era una mujer que enviudó estando aquí, en la Colònia, y por lo que sé no quería hombres. Sola vivía muy tranquila. Este hombre no creo que fuese su pareja», comentaba la mujer a escasos metros de donde horas antes Celestino ‘El Coletas’ había asesinado a su inquilina, a una persona «maravillosa».