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«Ángel (Cruz), te quiero mucho, yo quiero a Gabriel, mi perro está dentro (del coche)», afirmó Ana Julia Quezada en el momento de ser detenida y esposada el 11 de marzo del año pasado, según la Guardia Civil.

Así lo han manifestado dos guardias civiles de la Unidad Central Operativa (UCO) que realizaron un dispositivo de vigilancia, control, reportaje fotográfico y detención de la acusada, que han explicado que lo primero que manifestó Quezada cuando le leyeron sus derechos al ser arrestada fue simplemente: «Muy bien».

Dicho día, han añadido, la acusada de matar al niño Gabriel dejó a Ángel Cruz, padre del menor, en Las Negras, en Níjar (Almería), y después se fue en su vehículo a la finca de éste en Rodalquilar, también en Níjar, en donde estaba enterrado el niño.

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Al llegar allí intentó abrir la finca varias veces sin conseguirlo, realizó una llamada y, tras permanecer unos minutos jugando con su perro, accedió a la zona de la alberca en la que había enterrado al niño, estuvo unos instantes agachada y levantó el cuerpo, trasladándolo «acunado en brazos» hasta el coche.

Lo introdujo en el maletero y realizó entonces un recorrido «totalmente ilógico, sin aparente sentido» hasta la casa de Ángel Cruz en Vícar, donde fue interceptada antes de que entrase en el garaje de la vivienda.


Los agentes confirmaron que el cuerpo del niño de 8 años estaba en el maletero envuelto en una toalla y que tenía arena, igual que la que Quezada tenía en sus manos y su sudadera.