Benji perdió un ojo en un altercado con turistas violentos en una discoteca de Punta Ballena. | A. Sepúlveda

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Nunca ha querido hablar de la agresión que sufrió la madrugada del 27 de mayo de 2013. Uno de los tipos más carismáticos de Punta Ballena, un forzudo nigeriano llamado Chukwuemeka Benjamin Onyemaechi, conocido como Benji, perdió el ojo derecho esa noche tras recibir el impacto de una botella de sidra Kopparberg. El hombre, de 45 años, trabajaba como portero de seguridad en The Red Lion. «Quiero que todo el mundo conozca mi versión», comenta este martes en inglés, desde la terraza de un bar de Can Pastilla, mientras se graba con el móvil en directo para sus 4.900 amigos de Facebook.

El detenido por la agresión, David Todd, de Bristol (Inglaterra), fue condenado a tres años de cárcel, pero recientemente aseguró en un programa de televisión británica, Young, Dumb and Banged Up In The Sun, que él no golpeó a Benji. Y le envió un mensaje: «Te equivocaste y arruinaste mi vida. No sé si podré perdonarte».

El portero de seguridad se encontraba en el baño cuando un grupo de amigos protagonizaron un altercado. «El encargado vino a buscarme y me dijo que había personas violentas rompiendo vasos y molestando a los clientes. Yo salí del lavabo e intenté calmarlos. Uno de ellos me empujó por detrás, me giré y le pregunté: ‘¿Qué haces?’ Un amigo suyo me tiró su bebida a los ojos y David Todd me golpeó con la botella en la cara. Salió corriendo, pero con la ayuda de un buen samaritano lo intercepté. Lo reduje hasta que llegó la policía y no permití que el resto de porteros de seguridad le pegaran».

Benji cuenta que la gente le pregunta por qué siempre va con gafas si antes no llevaba. «¿Sabéis por qué? Porque solo tengo un ojo. Me gustaría que lo vieseis», dice antes de quitarse las gafas de sol y acercarse a la cámara de su teléfono. «¿Lo podéis ver? Es lo que me hizo David Todd. Me destrozó el ojo y me destrozó la vida. Yo era campeón de judo. Gané mi primera medalla de bronce en Inglaterra en 2002. He sido campeón de África y he participado en los juegos olímpicos de Atenas en 2004. Después del incidente mi carrera en el judo se acabó. Este hombre destrozó mi vida y mi futuro como judoca».

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El inglés siempre ha proclamado su inocencia y ha asegurado que no atacó al portero. «Fue él», indica Benji sin dudar. «Esto es como cuando un futbolista da una patada a un rival y levanta los brazos como si no le hubiera tocado, pero los espectadores lo han visto».

Benji permaneció un mes ingresado en el hospital Son Espases y un año de baja en casa. Un día se preguntó por qué no olvidar lo que le había pasado. Los responsables de The Red Lion lo acogieron de nuevo. No como miembro de seguridad, sino como showman. El forzudo nigeriano se dedica desde entonces a levantar a la gente y a fotografiarse con los turistas. Lo aprecian.

Es un personaje muy popular en Punta Ballena. Todo el mundo conoce a Benji. «No entiendo por qué un hombre con dos manos, dos piernas y... dos ojos, con una vida normal, dice que yo se la arruiné. Yo tengo un ojo de cristal», relata mientras se señala la cicatriz con el dedo índice derecho. «Quiero que la gente juzgue quién ha arruinado la vida a quién. Perdono a los agresores, a todos, pero que la gente sepa lo que me hicieron».

Mensaje del detenido

El inglés detenido por la agresión a Benji fue condenado a tres años de cárcel y a pagar 65.000 libras de indemnización. David Todd salió recientemente en un programa de la televisión británica y envió un mensaje a la víctima: «Te equivocaste y me arruinaste la vida. No sé si podré perdonarte».