Otra jornada de peleas y cruce de acusaciones entre africanos en Magaluf. | Michel's

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La paz nunca llega a Punta Ballena. Si no son los turistas británicos ebrios que provocan incidentes, son las prostitutas africanas. O, como ahora, los clanes senegaleses de manteros y vendedores ambulantes que llevan días de enfrentamiento en aquella avenida de Magaluf.

Los incidentes no fueron de gravedad porque la Guardia Civil y la Policía Local de Calvià, en previsión de que ocurrieran, habían dispuesto un operativo de emergencia y los grupos enfrentados, en cuanto detectaron la presencia policial, se fueron difuminando por las calles de los alrededores.

El origen del conflicto, que ya dura varios días, es que una parte de la comunidad senegalesa de la zona acusa a unos compatriotas de cometer robos, hurtos y trapichear con drogas, y pretende echarles por la fuerza de Punta Ballena. Es algo similar a lo que ocurrió el año pasado cuando turistas y empresarios hostigaron a las prostitutas de color, a las que seguían y grababan con sus móviles para que se marcharan de Magaluf.

Los enfrentamientos de este sábado degeneraron en algunas peleas y golpes, y se esgrimieron algunas botellas rotas, pero no hubo que lamentar heridos.

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