La Policía montó un amplio dispositivo para detener a los agresores, que se atrincheraron en una vivienda. | Alejandro Sepúlveda

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Un padre y un hijo, de 62 y 37 años de edad, se enfrentan a una pena de 13 años de cárcel cada uno por apalear en mayo del año pasado a un policía que fue a su casa de Palma a entregar al padre una citación judicial, por lo que serán juzgados por intento de homicidio.

El juicio tendrá lugar el miércoles, a partir de las diez de la mañana, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma. Según el escrito de la Fiscalía, el padre había sido condenado en varias ocasiones por violencia de género y tenía prohibido acercarse a su víctima por un tiempo de 5 años.

El 29 de mayo de 2018, un policía nacional acudió a su casa a entregarle una citación judicial. Tras identificarse como policía intentó dejar la referida citación, pero el padre no quiso recogerla, por lo que el funcionario la dejó en la verja del domicilio en cuestión.
El agente, cuando iba hacia su coche, fue atacado por el padre y el hijo. En concreto, según la fiscal del caso, el padre le pegó con una barra de hierro en la espalda con «ánimo de acabar con su vida».

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A continuación, el hijo, que no tenía antecedentes penales, le sujetó de los brazos para que su padre continuara agrediendo al policía, a quien también le golpeó con la barra en la cabeza e intentó clavársela en el abdomen. Finalmente, logró escapar en su coche, que había dejado en marcha cuando fue a entregar la citación.

El policía tardó en curar algo más de cuatro meses y, como consecuencia del ataque, sufre secuelas psicofísicas como síndrome postconmocional postraumático y perjuicio estético. Además, desde entonces también padece cefaleas.

Los hechos son considerados por la fiscal como un delito de homicidio en grado de tentativa sin circunstancias que modifique la responsabilidad de padre e hijo.

Además de los 13 años de prisión, también se solicitan cinco años más de libertad vigilada y una indemnización al agente de 13.180 euros por los días que tardó en curar y las secuelas de la paliza.