Cientos de personas en la concentración convocada en la plaza de Sant Jaume de Barcelona por el movimiento feminista para apoyar a la menor víctima de una presunta violación en grupo en Manresa (Barcelona) en 2016 bajo el lema "Únete contra la jauría". | Efe

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La principal testigo de la agresión sexual múltiple de una menor de 14 años en Manresa (Barcelona) en noviembre de 2016 ha explicado este lunes en el juicio que, tras forzarla sexualmente, los acusados querían tirarla «a un río».

Al testificar en el juicio en la Sección 22 de la Audiencia de Barcelona, esta testigo, que acudió junto a la víctima a la fiesta donde ocurrieron los hechos, ha corroborado la violación por turnos y en grupo a la menor y ha indicado, entre llantos, que tras consumarlo tuvo que convencer a los acusados de que la dejaran ir.

«Les tuve que decir que me la llevaba, la duchaba y le daba una pastilla porque la querían tirar a un río», ha insistido entre llantos, momento en que dos familiares de la víctima han abandonado la sala del juicio, donde asistían de público, visiblemente afectadas.

Durante toda la declaración de esta testigo, los acusados -que estaban detrás de un biombo que la protegía- han hecho gestos y comentarios a su testimonio, sin que los viera el tribunal, lo que ha generado indignación en los familiares.

La testigo ha declarado que los hechos ocurrieron durante una fiesta en una fábrica abandonada el 29 de octubre de 2016, en la que había varios amigos y conocidos, y que transcurría en dos casetas.

En la primera caseta había una mesa con bebidas alcohólicas y un sofá, y era donde había música y estaba la mayoría de asistentes, primero solo menores y después también el grupo de los acusados, mayores de edad.

La víctima se fue con uno de los acusados, Bryan Andrés M.C., voluntariamente según la testigo, a la otra caseta, y una hora después regresó a la fiesta solo él, le enseñó un reloj y le dijo: «Mira, 15 minutos cada uno».

Según ella, Bryan Andrés M.C. mandó a sus amigos a la otra caseta para mantener relaciones sexuales con ella y fue quien lo organizó todo, mientras que la víctima no podía ni andar debido a su estado de embriaguez, ya que había ingerido varias bebidas alcohólicas y marihuana.

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Cuando esta testigo acudió a la caseta a ver qué pasaba, vio «claramente» a su amiga en el suelo, encima de ella a otro de los acusados, Maikel P.T. penetrándola, y como todos los otros acusados estaban con los pantalones bajados y algunos masturbándose y pidió ayuda para sacarla de allí.

Ha asegurado que Marco Antonio R.T. tenía una pistola y que se la puso en la boca diciéndole que no contara nada de lo que había pasado y que sabía qué camino cogían sus hermanas pequeñas para ir a la escuela.

Esta testigo ha explicado que hizo dos declaraciones falsas durante el procedimiento porque sentía miedo: «Estaba cagada y todavía lo estoy», y que incluso estuvo amenazada.

Otro testigo que estaba en la fiesta, que tenía 15 años entonces, ha confirmado que Bryan Andrés M.C., después de estar con la víctima, le propuso tener relaciones con ella: «¿Quieres ir un rato?», aunque él dijo que no.

Ha corroborado que fue este acusado quien estableció los «turnos», primero entró Walter D.C., y después fueron entrando el resto de acusados, aunque él solo pudo ver a Maikel P.T. manteniendo relaciones con ella en un momento en que entró en la caseta.

Este testigo ha valorado que la víctima parecía estar en coma inducido y que pudo escuchar como se quejaba, diciendo: «Para, que me duele».

El tercer testigo de la sesión de este lunes, que tenía 16 años en el momento del suceso, ha confirmado que vio una pistola en la fiesta aunque no vio que se amenazara a nadie con ella, aunque él se marchó antes de que ocurrieran los hechos.

El juicio -que se prevé que concluya el viernes- empezó el pasado martes con la declaración de los siete acusados, que negaron su implicación en los hechos: a seis de ellos la Fiscalía pide condenarlos por delito de abuso sexual -y no de agresión sexual ya que no se observa uso de violencia- y la acusación particular por agresión sexual, mientras que el séptimo está acusado por presunta omisión de socorro.

El fiscal pedía en su escrito de acusación, recogido por Europa Press, penas que van desde los diez años de prisión hasta los 19 años y seis meses para los seis acusados, y para el séptimo, que solo está acusado de un delito de omisión de socorro, una multa de 4.320 euros.