El asesino confeso de la joven zamorana de 26 años Laura Luelmo, Bernardo Montoya (c), a su llegada a los juzgados de Valverde del Camino (Huelva). | Efe

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Durante las labores de búsqueda de la profesora Laura Luelmo, Bernardo Montoya confesó el asesinato de la joven zamorana en El Campillo, en Huelva. Ahora desde la cárcel, cambia su versión y señala a su expareja como autora del crimen: «Decidí autoinculparme para librar a mi exnovia de la cárcel. Yo ya estoy acostumbrado a esta vida. Pero no me voy a comer el marrón de Josefa», según ha revelado este lunes el programa Espejo Público.

Montoya, que se encuentra en prisión, ha confesado ahora a los funcionarios: «Por respeto a mi familia no voy a quedar como un asesino y violador de una chica con la edad de mi hija».

Según su versión, llevaba ya tres años sin saber nada de su expareja. «Se presentó en mi casa y le invite a pasar. Luego salí a preparar un brasero de leña en la calle cuando escuché como se abría una puerta y vi salir a una chica joven y preciosa. Me preguntó por un supermercado cercano y le di las indicaciones».

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Montoya dice que discutió con Josefa y se fue al baño y que al salir se encontró a su expareja y a la profesora Laura Luelmo discutiendo en el salón. «En ese momento,Josefa le propina un golpe en la cara con un palo de escoba».

El asesino confeso dice que Laura Luelmo cayó al suelo y pidió ayuda. «Yo acabo de salir de la cárcel y no quiero más líos así que la maniato y la llevo al dormitorio cuando vuelve a aparecer Josefa y es ella quien la mata con un martillo».

Dice que ambos la transportaron en el coche, en el maletero. El resto de lo sucedido ya ha trascendido. La profesora fue abandonada en una zona boscosa, donde fue localizada muerta días después.