Un hombre niega que entrara en casa de su ex en Inca y que la obligara a mantener sexo

| Palma |

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El acusado, durante el juicio.

El acusado, durante el juicio.

01-02-2019 | A. Sepúlveda

El juicio a un hombre acusado de entrar en la casa de su expareja sin su permiso y agredirla sexualmente ha quedado visto para sentencia este viernes en la Audiencia Provincial de Baleares.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular han mantenido su petición de pena de 11 años cárcel y la defensa del acusado ha pedido su absolución.

Durante su declaración, el acusado ha negado los hechos, que habrían ocurrido en noviembre de 2013, y ha asegurado que era ella la que le chantajeaba con tener relaciones sexuales. Según ha dicho, si no tenían relaciones, ella le amenazaba con «no volver a ver» a la hija que tienen en común. «Me dijo que si tenía sexo con ella una vez a la semana, la podría ver», ha remarcado.

Según ha explicado, la acusación contra él le parece un asunto «muy extraño». «Me ha pasado por ser demasiado tonto, por querer arreglar las cosas para que mi hija tuviera una vida normal», ha asegurado.

De esta manera, ha dicho que si él entró en la casa, es porque le abrieron ya que no tenía llave y que sí que hubo sexo pero que este fue consentido y lo realizó «con cariño». Por esto, ha dicho que no sabe el motivo de las lesiones que la víctima denunció sufrir en cuello y brazo.

Sobre esto, los médicos forenses que atendieron a la mujer de urgencia, han explicado que «no tenía lesiones», aunque, posteriormente han matizado que el relato de la víctima «era compatible» con que el hombre la agarrara en el momento de la presunta agresión sexual.

Además, el acusado ha dicho que la víctima «no está en sus cabales: Es demasiado fantasiosa, demasiadas telenovelas, creo que ha visto». «Me ha puesto casi 30 denuncias y las ha retirado, salvo en una en la que fue ella a quien condenaron a pagar 500 euros «por mentirosa», ha dicho para luego añadir que también ha denunciado a su madre dos veces y que de estas dos denuncias, una se archivó y la otra la retiró.

Por su lado, la mujer ha asegurado que «jamás» le abrió la puerta y que no le llamó para que le «arreglara nada», tal como decía él. Así, ha dicho que el día de los hechos cree que su expareja entró con una llave que habría conseguido no sabe cómo, pero que sospecha que era una copia de la de su hijo mayor. Así, ha dicho que «por miedo y por los medicamentos» que estaba tomando no se pudo defender.


Asimismo, la víctima ha narrado otros hechos, como que el acusado le decía que le iba a quitar a su hija, que le amenazó de muerte, que unos amigos de él la asustaron con un coche o que incluso la madre del procesado le pegó en un contenedor. «Me empezó a hacer la vida imposible hasta el punto que me he tenido que ir de la casa porque me recuerda a los malos tratos», ha sintetizado.

La mujer, que en un momento se ha negado a contestar a las preguntas del abogado defensor del acusado porque tal como ha dicho temía que le acabaran pidiendo «daños y perjuicios». Finalmente, el presidente de la Sala, Diego Gómez-Reino le ha dicho que no se podía negar a contestar al letrado y ha continuado el juicio.

Durante su interrogatorio, el abogado defensor ha señalado que, ante varias de sus preguntas, la mujer ha incurrido, según su parecer, «en varias contradicciones». Así, ha manifestado que la víctima en la instrucción dijo que estaba «completamente desnuda» a pesar de que ante el tribunal de la Audiencia ha dicho que iba en «ropa interior» el día de los hechos, entre otras. El abogado ha pedido la absolución de su cliente porque considera que, entre otros motivos, la denunciante o bien tiene «un problema mental» o actúa de «manera dolosa».

Sin embargo, la Fiscalía ha solicitado que se condene al acusado a 11 años de cárcel porque cree que las manifestaciones de este «carecen de toda lógica». Por su lado, la acusación particular ha señalado que la víctima es una persona «excesivamente vulnerable y frágil» y que el acusado se aprovechaba de la «angustia de la mujer que tomaba antidepresivos» para tener «sexo sin su consentimiento».

En su último turno de palabra, el acusado ha dicho que «si hay un 0,01 de denuncias falsas», esta es una de ellas.

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