La niña acudió al área de Urgencias del hospital de Son Llàtzer, donde fue atendida por una pediatra. | Teresa Ayuga

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«Lo que he hecho no tiene perdón». Así de claro y rotundo se mostró un joven de 23 años tras reconocer que había violado a su sobrina, de tan solo cinco años, en un domicilio de Palma.

Los hechos denunciados se remontan al pasado domingo cuando, desde el área de Urgencias del hospital de Son Llàtzer, la pediatra de guardia y la madre de la menor solicitaban la presencia policial ante un caso de presuntos abusos sexuales. La sala del 091 envió enseguida una patrulla al centro hospitalario donde se encontraba la víctima.

Una vez allí, los funcionarios policiales se entrevistaron con la madre quien les contó que ese mismo día, mientras se encontraba en el baño con su hija de cinco años, observó que la menor presentaba restos de sangre.

La víctima explicó a su progenitora que cuando su abuela se fue de casa se quedó a solas con su tío y el hombre le masajeó sus partes íntimas. La denunciante relató que cuando la niña tenía tres años, al ver en la televisión una imagen de dos personas besándose, la pequeña manifestó que eran novios, como su tío y ella.

En la denuncia se recoge un relato muy concreto y detalles de lo sucedido que se omite en esta información para no perjudicar a la víctima. Del mismo modo, tampoco se concreta la ubicación con la finalidad de proteger su identidad.

Nada más tener conocimiento de los hechos, el padre de la menor llamó a su hermano para pedirle explicaciones. La sorpresa fue mayúscula cuando este le reconoció lo ocurrido. Acto seguido, agentes de la UFAM (Unidad de Familia y Mujer) de la Policía Nacional, localizaron al sospechoso y procedieron a su detención. En el mismo momento que se le comunicaba su arresto, de manera espontánea, reconoció ante los agentes los hechos y pidió disculpas: «Lo que he hecho no tiene perdón». La menor fue tratada por personal médico especializado para curarle las lesiones que presentaba.