El expárroco de Can Picafort Pere Barceló, durante el juicio. | A. Sepúlveda

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El tribunal eclesiástico de la Diócesis de Mallorca dictó una sentencia canónica en marzo de 2013 sobre un caso grave de abusos a menores en la que admite la culpa de la Iglesia por encubrimiento de estas conductas. Se trataba del ex párraco de Can Picafort Pere Barceló Rigo, que fue expulsado «del estado clerical» por reiteración de abusos a menores.

La resolución canónica, protegida por el secreto pontificio, se produjo con el papa Francisco recién elegido y vigente en Roma la doctrina de tolerancia cero frente a la pederastia, según ha publicado elpaís.com.

El fallo admite que «se ha dejado de encubrir a estas personas (curas pederastas), que por el cargo que ejercían aparecían ante la sociedad adornadas de una honradez fuera de duda».

La sentencia señala las debilidades de la Iglesia frente a estos casos: «Se miraba, con frecuencia, hacia otro lado, disimulando los hechos que aparecían».

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Blázquez admite los abusos en la Iglesia

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, ha aseverado este lunes que «la Iglesia reconoce abiertamente los abusos de diversa índole y tiene la firme decisión de erradicarlos».

Así lo ha asegurado durante la sesión inaugural de la Asamblea Plenaria de los obispos en la que ha dado las gracias a las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia por su «valentía al denunciarlos», porque «ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de cuanto ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión».

Este discurso se produce tras conocerse esta sentencia de Mallorca y días después de que el secretario general de la CEE, José María Gil Tamayo, admitiera que Iglesia y sociedad habían guardado en el pasado «un silencio cómplice» con los casos de abusos sexuales a menores.

Ahora, el presidente de la CEE asegura que la Iglesia reconoce abiertamente los abusos de «diversa índole» y tiene la «firme decisión de erradicarlos», al tiempo que subraya que «los pecados, que en ocasiones son también delitos, deben ser reconocidos humildemente ante Dios y sin pretextos ante los hombres». «No se deben encubrir los abusos ni darles una respuesta equivocada», ha enfatizado Blázquez.

El presidente del CEE subraya que «no es legítimo abrigar sospechas sin fundamento» y agradece la dedicación «paciente» de tantos cristianos, ministros, consagrados y laicos.