El acusado durante el juicio. | Alejandro Sepúlveda

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«¿Es cierto que mantuvo relaciones sexuales con la hija de su pareja?», preguntó la fiscal, este viernes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. «Correcto», respondió el acusado, con el pelo engominado hacia atrás. «Las relaciones fueron consentidas, ella me buscó. Yo iba bebido en el momento de lo ocurrido», añadió el padrastro, de 34 años y origen ecuatoriano.

El hombre afronta 15 años de cárcel por violar en dos ocasiones a su hijastra y dejarla embarazada, entre septiembre y octubre de 2017, en el sofá del domicilio que compartía con su expareja y la víctima en Palma. «Soy culpable, lo sé, pero en aquel momento no era del todo consciente». La Fiscalía reclama, además, una indemnización de 9.000 euros. El acusado, en prisión preventiva desde el 8 de noviembre, mostró en el juicio su arrepentimiento.

La madre de la menor declaró por videoconferencia desde Paterna (Valencia). Explicó que la noche del 7 de noviembre, el procesado le acompañó a acostar a la niña. Al día siguiente iban al pediatra porque no le bajaba el período. «Mi expareja cerró la habitación y me dijo que tenía que hablar conmigo y que me tranquilizara. Pregunté a los dos qué pasaba y no me dijeron nada hasta que él contó que había cometido un error. Enseguida me abalancé sobre él. Reaccioné de esa manera porque si no le había llegado el período era porque estaba embarazada», recordó. «No necesitaba que me explicara cómo fue ni nada». La mujer se dirigió entonces a su hija: «¿Tuviste relaciones sexuales?». La menor, de 11 años, lloraba y asintió con la cabeza. La madre de la perjudicada indicó que el acusado «nunca bebía ni tomaba drogas».

La víctima también testificó por videoconferencia entre sollozos. La adolescente recordó lo sucedido. «Estábamos en el sofá viendo la televisión y me bajó los pantalones. Yo le dije que parara y que me dejara en paz, pero me contestó que no pasaba nada, que estuviera tranquila. Dijo que solo quería cuidarme, protegerme, y me pidió que no le dijera nada a mi madre».