Un total de 10 casas han debido ser apuntaladas o precintadas. | Joan Socies

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El Colegio de Mediadores de Seguros de Baleares señala que en tres días las compañías aseguradoras han recibido 500 declaraciones de siniestro, muchas de las cuales se podrán tramitar por vía de urgencia al tratarse de daños menores. El resto deberá esperar al resultado de los peritajes que se realicen.

El presidente de esta institución, Daniel Salamanca, explicó este martes que los peritos de las diferentes aseguradoras y del propio Consorcio de Compensación de Seguros trabajan en estos momentos a pleno rendimiento: «Se canalizan todas las reclamaciones de forma conveniente y estamos ya en 500. La cifra irá en aumento a medida que se incrementen los puntos de información, pero ello no indica que todas las declaraciones de siniestro presentadas tengan derecho a compensación. Dependerá de la póliza que tengan contratada».

Salamanca añade que la próxima semana se realizará en Sant Llorenç o donde se acuerde con el Ajuntament «una jornada informativa para asesorar a todos los afectados que tengan dudas sobre cómo presentar un siniestro y lo que tienen que hacer».

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En Sant Llorenç, las casas del pueblo afectadas recuperan su fisonomía entre puntales, puertas provisionales y viejas casas precintadas. Así, poco a poco, y aprovechando los pocos rayos de sol para quitar al máximo la humedad, el pueblo recobra su vida cotidiana.

Los Bombers de Mallorca ha elaborado un informe de las casas más afectadas, así entre las viviendas precintadas y las apuntaladas existen 10 edificios en los que los arquitectos y aparejadores visitarán de manera prioritaria para determinar las intervenciones a llevar a cabo. «A las casas vacías o abandonadas de hace años se les ha añadido el daño provocado por el paso del agua, alguna de ella tiene peligro de derrumbe, por eso se ha vallado su perímetro. Pero también hay casas nuevas y muy cuidadas destrozadas por el agua», señalaba un vecino afectado de la calle Major de Sant Llorenç.

En esta misma calle, otro vecino afectado ha decidido tapiar con escombros el sótano de la vivienda y levantar el piso sobre del nivel de la calle. En otra vivienda, una bomba sacaba el agua sucia de la cisterna de la casa ya que en Sant Llorenç, como en la mayoría de pueblos, aún hay gente que bebe el agua de lluvia de la cisterna. En algunas viviendas ha pasado a ser agua no potable y deben vaciarse por completo.

La construcción de nuevas paredes y el cierre provisional de casas y corrales son ahora las prioridades de unos vecinos que una semana después de la tragedia empiezan a reconstruir sus viviendas con la esperanza de poder volver hacer vida en el pueblo. De momento, las casetas en fora vila o las casas de familiares son su posada.