Policías locales comprueban los daños en los vehículos. | Alejandro Sepúlveda

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El plan de emergencia en caso de inundación, el Inunbal, se activó a las 21.02 de la noche, dos horas después de que la tormenta ya hubiera provocado el desbordamiento del torrente en Sant Llorenç. A las 19.00 horas, el 112 ya había recibido llamadas desde el municipio en las que se alertaba de la situación y de que podía haber personas atrapadas en vehículos.

La Guardia Civil comenzó a desplazarse a la zona a las 19.35 y las llamadas ya alertaban de posibles ahogados.

El Índice de Gravedad 2, el previsto para este tipo de catástrofes, no se activó hasta las 22.21, pero un portavoz del Govern explicó que la aprobación del Inunbal, una hora y 20 minutos antes, ya implica la activación directa de los servicios de emergencia. De hecho, a las 21.02 se instaló el puesto de mando en Sant Llorenç y ya trabajaban en la zona miembros de protección civil, policía local y guardia civil.

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Ahora deberá determinarse si se actuó a tiempo a la hora de informar a la población o a la hora de prever posibles situaciones de riesgo. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no avisó de alerta naranja (40 litros por metro cuadrado) hasta las 18.53 cuando a esa hora caían más de 200 litros en la Colònia de Sant Pere. El aviso rojo no llegó hasta las 22.01 horas.

La delegada de la Aemet en Balears, María José Guerrero, informó de que abrirán una investigación para conocer qué pudo fallar en la predicción de las lluvias. Además, revisarán los protocolos de actuación, al tiempo que intentarán disponer de mejores modelos numéricos para evitar errores. «No podemos decir que se hizo bien, la sociedad requiere que se acierte», reconoció.

Guerrero precisó que en la primera fase, los modelos numéricos no predijeron con exactitud la situación y por este motivo se activó la alerta amarilla. La Aemet no dispone de estación en Sant Llorenç, por lo que no se pueden saber las horas en las que más precipitó; se sabe que se registraron un total de 220 litros por los colaboradores.

«Los modelos numéricos no predicen con exactitud, pero algo hay que hacer porque no podemos quedarnos impasibles, ya que ha habido muchas víctimas», declaró. A pesar de lo ocurrido, Guerrero aseguró que «el equipo funcionó, cada uno asumiendo su responsabilidad», y precisó que la Aemet llamó por teléfono a Emergencias con cada cambio de alerta, cuando lo habitual es enviar un correo electrónico. Señaló que, aunque se hubiese podido prever la intensidad de las lluvias, habrían caído igualmente. «Podíamos haberlo previsto, pero los 232 litros habría caído igual y cada institución debe mirar qué puede mejorar», concluyó.