Adolfo, en brazos de su madre, este martes con su padre, en su domicilio de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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«Ahora estamos felices, pero lo hemos pasado francamente mal. El traslado de mi hijo en un avión militar desde Palma a Madrid fue a vida o muerte. En Son Espases se estaba muriendo por una complicación pulmonar y nos dijeron que si no recibía una técnica especial en el hospital 12 de Octubre no había nada que hacer». El pequeño Adolfo Vargas, el niño de 15 meses que en abril fue evacuado de madrugada por el Ejército del Aire, ha regresado a Palma y ya está recuperado.

Rocío y Adolfo, los padres del pequeño, recibieron este martes a Ultima Hora en su casa de Son Cladera, tras un mes y dos días en la capital. «Todo ocurrió de repente; no fue un problema de nacimiento. Mi hijo cogió una bacteria, que le creó una fuerte neumonía. Luego se le formó un neumococo y comenzó a tener daños tremendos en los pulmones», explicó el progenitor, que trabaja como fontanero de piscinas.

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El estado del pequeño se complicó de forma dramática y tras ingresar en Son Espases no mejoró: «Todo el personal de la UCI infantil se portó de una forma increíble. Nos ayudaron mucho y nunca lo olvidaremos».

Sin embargo, su vida corría peligro y el 24 de abril, de madrugada, se autorizó una arriesgada evacuación del menor en un C-295 del Ejército del Aire, acompañado de numerosos médicos y capitaneados por la doctora Sylvia Belda. En el 12 de Octubre, Adolfo fue tratado con el ECMO, una técnica que ofrece apoyo cardíaco y respiratorio (sustituye la función de los pulmones y del corazón en la oxigenación de la sangre) a pacientes que tienen estos órganos afectados gravemente. Y ahora ya está recuperado.

«Durante esos días recé a diario y lo voy a seguir haciendo el resto de mi vida, porque lo mal que lo hemos pasado no lo sabe nadie», concluyó el padre.