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Un turista británico que el sábado visitaba los acantilados de la urbanización Puig de Ros, en Llucmajor, se precipitó desde más de tres metros cuando estaba haciéndose un selfi y sufrió lesiones graves.

De acuerdo con los datos facilitados por los equipos de emergencia, la víctima se encontraba de vacaciones en la Isla y se alojaba en un hotel con unos amigos. Por la tarde, acudieron a las inmediaciones del hotel Delta, para tomar unas panorámicas de la zona y sacarse unas fotografías. Según parece, el veraneante se subió a una piedra de marés para poder sacarse un selfi y cuando estaba a punto de posar el soporte cedió -quizás debido a las últimas lluvias- y él se precipitó contra las rocas de abajo.

Rápidamente se dio la voz de alarma y los primeros en atender al turista confirmaron que no se podía mover porque al parecer presentaba fracturas en un brazo y una pierna. También había preocupación por si había sufrido lesiones en la columna vertebral. Hasta esos acantilados se desplazaron efectivos de la Policía Local de Llucmajor, Guardia Civil, bomberos y ambulancias, que auxiliaron al herido. El joven estaba consciente, pero sufría de intensos dolores por las heridas que presentaba.

Evacuado

Los sanitarios procedieron a inmovilizarlo y después lo subieron hasta la carretera, donde estaba esperando una ambulancia que lo evacuó a un centro hospitalario. El estado del turista era grave y estaba previsto que fuera intervenido quirúrgicamente.

Las autoridades han detectado en los últimos meses un aumento significativo en los accidentes relacionados con selfis en la carretera, la montaña o los miradores. En muchos casos, los accidentados trataban de sacarse fotos arriesgadas.