El empresario de la industria cárnica de Marratxí, a su llegada a la sede policial detenido. | ALEJANDRO SEPULVEDA

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La UCRIF (Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales) de la Policía Nacional está buscando a personas que resultaron intoxicadas graves por consumir la carne en mal estado que vendía el empresario de Marratxí detenido.

Los agentes tienen la certeza de que en los años que llevaba operando el negocio ha habido muchos casos de intoxicación alimentaria leve, pero también están convencidos -dado el género caducado que tenía- que en este tiempo ha tenido que haber problemas graves de salud, derivados del consumo de esa carne. El empresario ha quedado en libertad con cargos y los investigadores destacan que con el fraude consiguió «beneficios astronómicos», ya que la carne pasada la vendía como fresca y de primera calidad, a restaurantes muy conocidos de Mallorca y también a colegios de municipios próximos a Palma.

La policía también ha constatado que el principal acusado llevaba un altísimo nivel de vida, con vehículos de alta gama, ropa exclusiva y residiendo en una de las zonas más selectas de Palma.

La UCRIF tiene constancia de que los empleados del empresario realizaban jornadas maratonianas de 60 horas semanales, con sueldos bajísimos, y que incluso eran ellos los que tenían que transportar la carne en sus coches particulares, que lógicamente no tenían sistema de refrigeración para mantener la cadena de frío. Además, creen que la empresa cobraba gran parte en B, por lo que movía ingentes cantidades de dinero negro. Durante el registro en Marratxí, la policía encontró alimentos caducados desde hacía tres años, listos para ser distribuidos.