El psiquiatra Mauro García Toro explica algunas causas. | Pere Bota

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Los asesinatos del pequeño Gabriel Cruz, en Almería, de manos de Ana Julia Quejada, pareja de su padre, o el filicidio de Getafe, en el que un padre mató a sus dos hijos incendiando su casa antes de arrojarse a las vías del tren, han estremecido a la sociedad española en las últimas semanas. La pregunta es inevitable: «¿Por qué?». Qué puede llevar a un padre o a una madre a acabar con la vida de sus propios hijos. Los expertos explican que cada caso es único y las razones múltiples. No existe un patrón único. El psiquiatra Mauro García Toro, profesor del departamento de psicología de la UIB, nos ayuda a encontrar respuestas a un pregunta, en el fondo, «tan compleja».

Aunque estos casos suceden, la sociedad tiene dificultades para encajar «el asesinato de un niño, es algo especialmente repulsivo para cualquiera». Pero lo cierto es que en España se dan decenas de casos a lo largo del año. «Habría que analizar caso por caso, no me atrevería a realizar una afirmación general sobre este asunto. El instinto de paternidad, de amor a los hijos, es muy poderoso. Y probablemente en muchos de esos casos también lo era, pero puntualmente en un momento determinado de crisis una persona puede tener unos sentimientos de odio, venganza o resentimiento que puedan superar incluso ese instinto protector y llevar a cabo ese tipo de crimen».

Mauro García Toro distingue algunos conceptos: la enfermedad mental, la criminalidad o el suicidio ampliado. Sostiene que los casos de filicidio «no necesariamente hay que rotularlos como enfermedad mental, porque podría dar pie a asociar la criminalidad con la enfermedad mental y eso es un error. Los enfermos mentales no son más agresivos que el resto de la sociedad». Respecto a los últimos casos, «no estamos ante personas que hayan cometido estos crímenes porque padecieran un trastorno mental grave que les incapacitara para darse cuenta de lo que estaban haciendo y disminuyera su responsabilidad penal».

«Si hubiera indicios de enfermedad mental grave los psiquiatras lo podríamos detectar, pero la verdad es que en la mayoría de los casos esta enfermedad mental no existe», afirma.

Asesinato instrumental

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En España tenemos algunos casos de asesinatos a menores por parte de sus padres que han sido muy mediáticos en los últimos años. Entre los más recientes, el caso de José Bretón o el de Asunta Basterra. Bretón acabó con la vida de sus hijos tras el divorcio de su mujer. «Hay muchos casos en los que hay un deseo de venganza, por celos, en un contexto de una separación o abandono». La víctima, los hijos, se convierte en un instrumento para hacer daño a la otra persona».

Criminalidad

El psiquiatra Mauro García Toro explican que cuanto más premeditado o planificado es un crimen menos en cuestión podemos plantear cuestiones pasionales y sí más intereses de otro tipo (económico, de comodidad...). El papel de un psiquiatra en estas investigaciones es «auxiliar a la justicia», para diagnosticar o no una enfermedad mental que «al final puede reducir o no su responsabilidad penal». «

El doctor plantea que una persona «podría verse desbordada en una situación de muchísimo estrés, «pero todos tenemos que ser capaces de gestionarlo. Dudo mucho que un tribunal o un juez vaya a eximir de responsabilidad a alguien por haber vivido una situación de mucha tensión emocional». García Toro asegura que «la educación y la cultura están encaminadas a que una persona sea capaz de pedir ayuda y encauzar nuestros estados pasionales sin llegar a agredir a nadie ni matar. Con esas herramientas se puede modular la tendencia natural que tenemos las personas a la agresividad y la violencia, y que a algunas personas les puede llevar a cometer este tipo de crímenes».

Asesinato y suicido

La pasada semana, en Getafe, se encontraba los cuerpos sin vida de dos niños en el interior de una vivienda incendiada. Murieron horas antes, de manos de su padre, que tras incendiar la casa se lanzó a las vías del tren. Así lo explicó el mismo en una carta. Un porcentaje de los casos, que «según las estadísticas van a menos», «se dan en el contexto de una enfermedad mental», reconoce este profesor de la UIB, quien describe que puede ocurrir cuando «padres que están muy muy deprimidos pueden llegar a matar a sus hijos con la idea de evitarles sufrimiento en vida. Se llama suicidio ampliado, es excepcional y la mayoría de los casos no responden a esta situación». En Mallorca, en el año 2017, dos mujeres acabaron con la vida de sus hijos y se suicidaron.