Uno de los rumanos condenados por amenazar a un testigo, durante el juicio en Palma. | Alejandro Sepúlveda

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La investigación contra al menos tres rumanos por amenazar al testigo protegido 29 delcaso Cursach ha llegado a Rumanía. El gobierno de ese país se ha interesado por las «irregularidades» en la causa denunciadas por la hermana de uno de los implicados. Autoridades de Rumanía han respondido a la petición de amparo de la mujer y se han comprometido a analizar lo que ocurre con sus súbditos. El Ministerio de Asuntos Exteriores hará gestiones para aclarar la situación. Es probable que se ponga en contacto próximamente con los abogados de los compatriotas acusados en la causa.

Ya hay un rumano cumpliendo condena. La magistrada titular del Juzgado de lo Penal 4 de Palma sentenció a dos años y medio de cárcel a un exportero de Tito’s por amenazar al testigo 29. El procesado trabajó como seguridad de la discoteca entre 2007 y 2010. La juez consideró probado que el hombre, de 39 años, acudió a las inmediaciones del domicilio del testigo el pasado marzo. «Le hacía notar su presencia, como forma de intimidarlo y amenazarlo». El exportero de Tito’s compartió celda con otro rumano en la cárcel de Palma. En repetidas ocasiones le dijo que «escarmentaría al testigo por haber declarado en la causa» y que «lo eliminaría», indicó la magistrada.

En octubre de 2017, otro de los rumanos fue detenido por cuarta vez por amenazar a la misma persona. El juez Manuel Penalva acordó su ingreso en prisión tras interrogarle. El arresto se produjo después de que el testigo denunciara que había acudido a un concesionario de coches del polígono de Son Castelló. En la zona se encontró con el denunciado. Según declaró, coincidieron y el detenido le reiteró una oferta de dinero a cambio de que se marchara y no volviera a declarar en la causa.

La ‘subtrama’ rumana ha sido una fuente de tensión entre las defensas, el magistrado instructor y el fiscal.