Los abogados del caso han protagonizado varios plantes al juez. | A. Sepúlveda

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El viraje de la testigo protegida 31 del caso Cursach ha puesto a las defensas de los más de un centenar de investigados en el caso en marcha. Varios abogados preparan recursos, peticiones de recusación para el juez y el fiscal y plantearán diversas nulidades en la causa.

La veda arrancará el lunes. A las diez de la mañana están citados para declarar los dos principales investigados en el caso: Bartolomé Cursach y Bartolomé Sbert. Están citados para responder sobre una pieza separada que investiga si se pagaron cohechos a funcionarios. La misma semana, el miércoles, tiene que declarar en esa parte del caso la exdirectora general de Turisme, Pilar Carbonell.

Algunas de las partes plantearán con seguridad la suspensión de estas declaraciones. Entienden que las revelaciones de la testigo protegida contaminan todo el procedimiento y que, de ellas, se puede derivar que algunas pruebas sean nulas, no solo la declaración de la testigo protegida 31. Así, solicitarían un plazo para estudiar esas posibles nulidades.

Este es uno de los planteamientos moderados que hacen las defensas. Hay escenarios mucho más agresivos para el juez y el fiscal. El más extendido es que los mensajes desvelados por la madame acreditan una relación irregular por lo excesiva entre el instructor y al menos esta testigo. También destacan que expresiones como «hijos de puta» que el juez Manuel Penalva emplea en los mensajes, indican que está contaminado y, por lo tanto, plantearán su recusación y que la causa sea asumida por otro magistrado.

El tercer movimiento que darán otras defensas es la vía de la querella ante el TSJB. Contra el juez y el fiscal ya consta una, pendiente aún de admisión a trámite y que ha sido ampliada en cuatro ocasiones por los abogados José Ignacio Herrero y Vicente Campaner.