El empresario Pep Ll.O, denuncia los hechos públicamente y lo hará en sede judicial si lo requieren. | Julio Bastida

16

La ‘madame’ de la trama corrupción de Palma y testigo clave de la Fiscalía Anticorrupción, fue acusada, en el año 2006 por una jueza de «adornar su declaración durante el juicio, ofrecer una vaga declaración, actuar por un móvil de resentimiento en su persistencia por incriminar al denunciado y de ofrecer un testimonio sin fiabilidad», todo ello, en el marco de un litigio legal contra un empresario mallorquín.

«Vengo a destapar a esta mujer (testigo protegida 31) que durante unos meses se dedicó a destrozarme la vida y dinamitó mi matrimonio. Lo mejor del caso es que vertió tantas mentiras sobre mi persona y fue tan peliculera que una jueza le tuvo que parar los pies. Me estuvo acosando y llegó a presentarse a mi mujer para decirle que yo tenía dos hijos fruto de una relación con ella en Santa Maria. Me amenazó con arruinarme la vida y en buena parte, lo consiguió. Lo más fuerte fue que me interpuso una denuncia en la que me acusaba de haberla amenazado de muerte y de que yo iba pregonando por todo que era puta. Además, también llegó a decir que las denuncias no llegarían a ningún lado porque yo era amigo del juez José Castro y que irían a por ella», añade el empresario. El día 4 de abril de 2007, la magistrada Piedad Marín, titular del juzgado de Instrucción número 4 de Palma, dictó una demoledora sentencia en su contra.

«La vaguedad caracteriza la denuncia formulada por (la testigo protegido), que adornó su declaración en el acto del juicio oral, incapaz de concretar fechas, circunstancias, nombres de las personas, que según sus tesis; oyeron como el denunciado la calificaba de puta», apunta la jueza en su sentencia. En cuanto a las supuestas amenazas que la denunciante pone en boca del empresario diciendo que tiene un amigo que es el juez Castro y que irían a por ella, «nulo crédito me mereció su vaga declaración al respecto, por los motivos antes expuestos de la posible existencia de un fin bastardo que le priva de fiabilidad», apunta la magistrada. Finalmente, el empresario quedó absuelto de las falsas acusaciones vertidas por la ‘madame de la corrupción’.

Pep Ll., también destaca que, entre los años 2004 y 2006, esta mujer trabajaba en una casa de citas que estaba ubicada en la calle Alférez Quetglas Ferrer y que no cuadra con lo publicado en prensa sobre la famosa libreta.