El joven, en el banquillo de los acusados. | Alejandro Sepúlveda

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El joven acusado de dos delitos de intento de homicidio por presuntamente lanzar piedras, el 3 de diciembre de 2014, contra los vehículos que pasaban bajo el puente de Son Cladera situado sobre la autovía Ma-13, ha negado los hechos e incluso ha manifestado que cuando ese día pasaba por la zona no vio a nadie más por allí. «No se escuchaba nada, estaba todo tranquilo», ha remarcado.

Preguntado por la Fiscalía, el inculpado, Javier D.H., quien se enfrenta a una petición de 18 años de cárcel, ha explicado que iba caminando por el puente de regreso a su casa, sin pararse en ningún momento, cuando un vehículo dio «un giro muy brusco y me puse muy nervioso porque hacía año y medio me habían atacado». «Al momento me dijeron que eran policías, que me preguntaron si yo era el de la piedra, pero no sabía de qué me hablaban».

El procesado ha explicado que volvía de un salón recreativo desde la calle Aragón y que al pasar por el puente no se paró. «No tenía por qué», ha insistido. El joven ha asegurado no haber tenido «nunca problemas» ni haberse «metido en líos de ningún tipo».

Tras su declaración ha sido interrogado el agente de Policía que le detuvo y que, según ha relatado, fue golpeado por una de las piedras, que impactó sobre el vehículo camuflado que conducía y fracturó la luna delantera. El testigo ha recordado que los hechos se produjeron durante el dispositivo de vigilancia que montó esa noche junto a otro compañero, ya que desde hacía dos semanas se tenía constancia de que se lanzaban piedras sobre la autovía.

«Pasaban pocas personas pero justo cuando nos íbamos, tras una hora y veinte estacionados, le vimos caminando [al acusado], cuajaba con la descripción que teníamos. Habíamos visto pasar a cuatro personas y una quinta era algo interesante», ha recordado.

De hecho, en ese momento el compañero exclamó «mira, un melenudo por aquí», señalando que era una persona joven y, pensando que pudiera ser él, dieron la vuelta para identificarle.

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En ese instante el policía vio «algo oscuro» sobre el puente, en posición erguida pero, al freguntarle la fiscal si se trataba de la misma persona que habían visto anteriormente, ha respondido que «seguro cien por cien es imposible que lo pueda afirmar. Lo detuvimos por indicios. No le vimos la cara».

«Mi compañero siempre lo mantuvo a la vista y fue cuando recibimos el impacto. Él me estaba narrando todo. Entró la piedra y me dio en la cabeza», ha abundado el policía. Durante la declaración, el agente ha manifestado que después le dio el alto y, aunque le vio nervioso, se comportó «perfectamente» y fue una persona «ejemplar».

Por su parte, el policía que iba de copiloto, ha llegado a manifestar no poder confirmar que el acusado fuese la persona que lanzó la piedra, aunque en el momento de ser detenido ha aseverado que su vestimenta encajaba con quien se encontraba sobre el puente, a lo que se sumaba su reacción al ser arrestado y su forma de moverse.

A preguntas de la defensa, ha explicado que, tras la detención, hubo varios días en que no se volvieron a lanzar piedras si bien la situación volvió a reanudarse.

Tras ello ha comparecido el propietario del otro de los vehículo que recibió el impacto de una piedra. En su declaración, el testigo ha recordado que «estaba oscuro y no había una visibilidad clara», por lo que no ha podido asegurar si el acusado fue el autor de los hechos.

También ha prestado declaración el padre de un amigo del acusado, de quien ha comentado que «ha colaborado mucho con nosotros a nivel personal como buena gente que es». El testigo ha señalado que regentaba el local de juegos en el que el joven se encontraba antes de la noche de los hechos y que estuvo allí «como habitualmente».

El declarante, al igual que su mujer, ha señalado que siempre le acompañaban a casa pero esa noche había más gente de lo habitual y tuvo que irse solo. Ambos han asegurado no haberle visto «jamás con actitud negativa ni agresiva».