La detenida actúa en bares y restaurantes de Palma. | Redacción Digital

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Silvia C. se ha acostumbrado a una dieta curiosa: a mediodía come en un restaurante y por la noche cena el bocadillo que le dan a los detenidos en el calabozo. Esta ciudadana alemana acumula en su historial veinte detenciones por parte de la Policía Nacional en Palma. Todas por lo mismo, marcharse sin pagar, hacer un ‘simpa’. Este viernes volvió a ser puesta a disposición judicial y quedó en libertad otra vez. Sus pequeñas estafas no dan por el momento para que ingrese en prisión y así acumula una visita al juzgado tras otra.

La detenida actúa siempre de la misma manera: viste de manera común y se sienta en un bar o en un restaurante. No llama la atención del camarero de turno que la toma por una clienta normal. Coge la carta, pide y se toma su consumición de forma normal hasta que llega la hora de pagar. Entonces intenta marcharse sin abonar la consumición.

El ‘simpa’ no siempre sale bien y desemboca con frecuencia en llamadas a la Policía Nacional. De las veinte detenciones que acumula, en diez se le ha imputado por estafa. Este año ya lleva seis arrestos. En principio no tocaría llevarla al calabozo después de cada incursión en un restaurante, marcharse sin pagar es un delito leve a lo sumo. Las cuentas que deja sin pagar no son por lo general escandalosas. Sin embargo a los agentes que la identifican no les queda más remedio que trasladarla a dependencias policiales y luego al juzgado ya que no tiene un domicilio en el que notificarle cualquier resolución. Esto se agrava porque a Silvia C. de momento se le han detectado cinco identidades diferentes en sus asaltos.