Trabajos de limpieza de uno de los locales vinculados a la trama en la Plaza Mayor. | A. Sepúlveda

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Una empleada de administración de la principal empresa implicada en el caso de la mafia laboral ratificó los malos usos hacia los trabajadores. La testigo, que se encargaba de la gestión del personal para uno de los hermanos que se encuentran en prisión provisional por esta causa, confirmó que había instrucciones para que los contratos no reflejaran las horas reales que se trabajaban. De esta manera, personal que estaba dado de alta dos horas diarias en la Seguridad Social, en realidad hacía jornadas de diez o doce horas.

La testigo que declaró este lunes tiene protección judicial a raíz de que ya desvelara las órdenes de su jefe ante la policía. También otros exempleados que trabajaban en los locales confirmaron las mismas prácticas que, según mantiene el instructor pueden suponer un delito contra los derechos de los trabajadores.

En los interrogatorios también se ha indagado cómo se manipulaban alimentos y qué productos se servían a los clientes por la posibilidad de un delito contra la salud pública que también se imputa a los investigados.

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