Los agentes Juanmi Rubio y Carlos García, frente a la Comandancia de la Guardia Civil de Palma. | Teresa Ayuga

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La casualidad y la profesionalidad de dos agentes de la Guardia Civil fueron determinantes para salvar la vida a un turista alemán de 73 años que sufrió un grave infarto mientras conducía un vehículo acompañado por su mujer. El hombre fue reanimado e ingresó después en el hospital de Manacor.

El pasado 1 de febrero por la tarde, los agentes Juanmi Rubio y Carlos García, del puesto principal de Artà, montaban un control rutinario junto a la rotonda de la gasolinera de Sant Llorenç des Cardassar, y a unos 30 metros se detuvo un vehículo y empezó a sonar el claxon.

Los dos agentes tomaron precauciones y se acercaron al coche para ver lo que ocurría. «El conductor estaba reclinado con la cabeza hacia atrás y su mujer intentaba moverlo. Pedimos una ambulancia y tumbamos el asiento para atrás. El hombre estaba pálido, no tenía pulso ni respiración, tenía la mandíbula prensada y se había tragado la lengua», indica Juanmi Rubio.

Los agentes practicaron maniobras de reanimación al turista durante 17 minutos mientras esperaban la llegada de los sanitarios. «En ese momento se paró una chica de Felanitx que pasaba por allí, creo recordar que se llamaba María, se identificó como enfermera y nos ayudó mucho», apunta Juanmi.

Ambulancia

Cinco minutos después llegaron dos ambulancias que se hicieron cargo del turista, a quien estabilizaron y trasladaron al hospital de Manacor, donde quedó ingresado.

Los agentes se han interesado por la evolución del paciente, que gracias a su profesionalidad logró recuperarse del grave infarto que sufrió.