Pep Roses mostrando como las cepas fueron destrozadas con un corte limpio. | Teresa Ayuga

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Agentes de la Guardia Civil se han hecho cargo de la investigación de los destrozos de más de 1.200 cepas de los viñedos José Luis Ferrer de Binissalem.

Las plantas afectadas tenían unos tres años y medio y fueron cortadas utilizando para ello herramientas de uso profesional. La zona donde se produjeron los actos vandálicos forma parte de una de las 15 viñas (400.000 plantas) con las que cuenta la prestigiosa bodega.

«No encuentro ninguna explicación lógica a lo sucedido. Las cepas están ubicadas junto a un camino de poca actividad y queda completamente descartada la hipótesis del robo. A las cepas les dieron un corte limpio y como mínimo han tenido que estar entre tres o cuatro horas para cortarlas todas», comenta Pep Lluís Roses, propietario de la bodega afectada.

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«El destrozo se produjo durante las fiestas de Fin de Año. Yo me encontraba de viaje y el lunes me pasaron las fotografías del suceso. Hemos denunciado el caso a la Guardia Civil», comenta Roses. Por su parte, los agentes responsables del caso se desplazaron hasta los terrenos de los viñedos para realizar una exhaustiva inspección de la zona e iniciar la investigación. La valoración económica de los daños ocasionados podría superar los 10.000 euros de producción por año.

Delitos en la Part Forana

Este nuevo delito en el campo mallorquín se suma a los sufridos en los últimos meses en distintos municipios de la Part Forana.

Entre ellos se encuentra la tala y sustracción de los 400 almendros de la finca de sa Veleta en Binissalem. El asalto a la finca de Son Rossinyol de Llubí, que supuso la desaparición de once lechonas. Y el caso de una yegua fue localizada descuartizada en el interior de una finca en Lloseta.