Imagen de archivo de una ambulancia en Es Pinaret cuando murió el joven de 17 años en un incendio. | A. Sepúlveda

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«Todos los que hemos pasado por el centro de menores de Es Pinaret teníamos la certeza de que algún día u otro sucedería una tragedia como la de Osvaldo Era la crónica de una muerte anunciada». Así comienza el relato de un joven palmesano que permaneció ingresado en régimen cerrado durante tres años en el centro de reinserción social y que ha decidido romper su silencio.

«Es Pinaret está compuesto de diferentes hogares. Todos ellos cuentan con habitaciones individuales, pero la realidad es que por la saturación del centro en muchas de las habitaciones la dirección colocaba literas. Existe un módulo de aislamiento denominado H4. Allí hay tres celdas individuales, una sala de registros y un baño. Las habitaciones de aislamiento carecen de timbre y tres veces al día te dejaban salir una media hora. Si se declarase un incendio en el H4 te puedo asegurar que el chaval que estuviera en ese momento allí encerrado no lo cuenta», comenta el exinterno.

«Estar dentro de Es Pinaret es complicado. Yo reconozco que me enrollé con varias educadoras. De hecho, años después sigo manteniendo el contacto con ellas», concluye el joven palmesano que prefiere mantener su anonimato. Las declaraciones del exinterno han sido ratificadas por gran parte del equipo de exvigilantes de Es Pinaret. «De todos es sabido que hace un tiempo uno de los chicos fue agredido sexualmente dentro del recinto y que se están investigando otros episodios de índole sexual acontecidos allí dentro. Lo habitual es que cuando alguna educadora tenía relaciones con alguno de los internos se esperaba a que le finalizara el contrato y no le renovaban», añade uno de los exvigilantes.

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