Alfredo B. G., uno de los hombres que localizó el cuerpo de la niña, atiende a los medios de comunicación tras prestar declaración, durante el juicio que se ha reanudado este lunes por la muerte violenta de Asunta Basterra, de 12 años. | Efe

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Algunos de los investigadores, policías y guardias civiles que participaron en la investigación por la muerte violenta de Asunta y que han declarado este lunes en el juicio, han coincidido en que el comportamiento de los padres de la víctima y únicos imputados en el caso fue extraño.

En esta primera jornada de testificales en la vista oral que se celebra en Santiago de Compostela, el policía nacional que se ocupó de la denuncia interpuesta por los padres de Asunta después de la desaparición de la pequeña ha tildado de «extraña» la rapidez con la que los progenitores de esta niña acudieron a la policía, «porque (la cría) llevaba pocas horas» sin que se supiese de su paradero.

Asimismo, también ha destacado que, a diferencia de lo que ocurre con otras desapariciones de menores, los padres de Asunta desde un primer momento pensaban en «una desaparición forzada» y no se «planteaban» otra hipótesis.

Este agente también se ha referido a una observación que le realizó el padre de la menor y que le resultó inaudita: «Me comentó que pensaba que la niña iba a aparecer fallecida, que esperaba que no fuera de agresión sexual, y que, por favor, no le dijese nada a Rosario para no ponerla nerviosa».

En el mismo sentido, otro guardia civil ha señalado este lunes que la madre de la víctima, Rosario Porto, se mostró «reacia» a ir a la casa de Montouto (Teo-A Coruña), donde supuestamente falleció la pequeña, ya que decía que prefería quedarse en el piso del centro de Santiago porque igual «volvía Asunta», puesto que se negaba a creer que el cuerpo que se encontró con posterioridad fuese el de su hija.

Finalmente accedió pero, según el relato de este efectivo de seguridad, la acusada Rosario Porto, al llegar a la mencionada casa, pidió ir al baño y «subió de manera ágil» al piso de arriba, en el que están las habitaciones, por lo que los agentes la acompañaron.

En una de esas habitaciones detectaron unas cuerdas «cuyo brillo y uso al menos en ese instante» les hizo «pensar en las cuerdas» que vieron al lado del cuerpo de la niña en la pista forestal en la que fue hallada.

Rosario Porto, según ha relatado este policía, estaba nerviosa e incluso «contestaba a cosas que no se le preguntaban».

Durante esta sesión, el presidente del Tribunal, el magistrado Jorge Cid, ha llamado al orden por primera vez en el transcurso de la vista oral a uno de los imputados, en concreto al periodista Alfonso Basterra, al hacerle ver que no podía «estar haciendo gestos de desaprobación» constantemente.

En la jornada de este lunes también ha testificado la pareja que reside en una casa pegada a la pista forestal de Feros en la que se localizó a la víctima y que pasó «hasta en tres ocasiones» por el lugar donde se encontró a la adolescente, e incluso, como demuestran las huellas, pasearon a «60 centímetros» de donde apareció el cuerpo sin vida de Asunta.

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Este matrimonio ha insistido en que, aquella -la madrugada del 22 de septiembre de 2013- era una noche con mucha visibilidad, por lo que si el cuerpo de Asunta hubiese estado allí, lo hubiesen visto.

«Si hubiese estado allí, juro por mi madre que la habríamos visto», ha manifestado el vecino de la zona.

Esta afirmación, por su rotundidad, contrasta con la de los propios investigadores, que han remarcado la necesidad de «luz artificial» para que este cuerpo se pudiese ver.

Este lunes también ha testificado uno de los hombres que localizó el cuerpo de Asunta sobre «la una y cuarto» de esa madrugada, justamente el que llamó a la policía.

Él y un amigo suyo, que este lunes no ha podido declarar, pasaron en varias ocasiones por delante del cuerpo antes de llamar a los cuerpos de seguridad, pero en una de las veces en las que se acercaron a la niña, él tuvo «la impresión de que había alguien allí» y la sensación de que lo estaban «observando», a pesar de no escuchar ruido alguno.

Esto ha contado y ha advertido de que una de las veces que pasaron junto al cuerpo, la menor «tenía el brazo arriba» y cinco minutos más tarde, cuando volvieron, lo tenía abajo, y eso «yo lo afirmo y lo seguiré afirmando», ha enfatizado.

Los letrados de la defensa, José Luis Gutiérrez Aranguren y Belén Hospido, en su crítica hacia la instrucción de esta causa, han censurado que los agentes nunca investigasen a estos dos hombres en relación con este fallecimiento ya que, tal y como confirmó el testigo, no les pidieron que abriesen el coche ni el maletero.

La declaración más relevante de esta jornada ha sido la de una compañera de clase de francés de Asunta que aseguró que el 21 de septiembre de 2013, día en el que falleció la menor, vio a la víctima junto a uno de los imputados, su padre, Alfonso Basterra.

La testigo ha insistido en estar «segura» de haber visto al padre y a la hija esa tarde, a pesar de que según la versión mantenida siempre por Basterra, ese día no salió de casa en toda la jornada vespertina, puesto que, en base a su testimonio, estuvo cocinando y leyendo en su domicilio.

Este martes continuarán las testificales en una jornada en la que declararán catorce agentes y la madrina de la niña.

Los padres de Asunta, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, internos en el penal coruñés de Teixeiro desde hace más de dos años, son los únicos acusados del asesinato de esta menor, a la que adoptaron cuando no había cumplido doce meses.