Redada en la Platja de Palma contra la prostitución. | Vasil Vasilev

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Treinta detenidos y dos víctimas liberadas es el resultado de la gran operación que ha llevado a cabo el Cuerpo Nacional de Policía contra una organización liderada por nigerianas que obligaba a compatriotas a prostituirse y a asaltar a turistas borrachos en la Platja de Palma. A las que se negaban, las aterrorizaban con ritos de vudú.

Tal y como avanzó Ultima Hora, la investigación se inició en el mes de abril, cuando la Brigada Provincial de Extranjería de la Jefatura palmesana detectó un incremento en las denuncias presentadas por turistas que habían sido víctimas de hurtos o robos en zonas de ocio.

Palizas

Aceptara o no las proposiciones sexuales, el turista normalmente acababa de la misma forma: apaleado por las nigerianas, algunas de las cuales eran de gran fortaleza física. Cuando estaba noqueado, le robaban el teléfono móvil, la cartera, el dinero y los efectos de valor que llevaba encima. En algunas ocasiones, la banda usó pistolas eléctricas para dejar conmocionado al turista.

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Sin embargo, la organización mafiosa era jerárquica y las prostitutas no se quedaban que el botín. Tenían que entregarlo a su jefa local, que a su vez lo enviaba a la localidad sevillana de Bormujos, donde residía la líder nigeriana.

Las joyas y los efectos de valor eran vendidos en el mercado negro, a un precio muy inferior al real. Uno de los datos más llamativos, es que la red estaba formada casi exclusivamente por mujeres, al igual que la cúpula del grupo.

Saldar deudas

La deuda era impagable y las mujeres, entonces, eran obligadas a prostituirse para saldar las deudas. Las que todavía se negaban, eran amenazadas con someterlas a ritos de yuyu-vudú, ellas o su familia, lo que en esa cultura causa auténtico pavor.