Equipo sanitario rescatando a una persona con síntomas de ahogamiento. | Michel's

TW
2

Un niño francés de cinco años se ha ahogado este lunes en una piscina en L'Ampolla (Tarragona), donde estaba pasando las vacaciones con sus padres y sus dos hermanos.

Esta población concreta, los niños y los jóvenes, suelen ser con mayor frecuencia víctimas de heridas y lesiones producidas en el medio acuático, normalmente a causa de malas zambullidas, según el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), el doctor Juan Armengol.

Al año se producen en España entre 800 y 1.000 lesiones medulares y entre el 4 y el 11 por ciento del total se deben a actividades deportivas o de ocio propias del verano.

Por su parte, el responsable de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, Francisco García, relata que en los casos de malas zambullidas «hay una incidencia relevante en niños, porque se realizan en zonas que no pertenecen a la playa, como por ejemplo las zonas portuarias, y habría que llamar la atención a las personas responsables para solucionar este problema».

A pesar de que las zonas de baño diferentes a la playa como los ríos, los pantanos, las piscinas o las zonas portuarias suelen contar con paneles informativos con recomendaciones para el baño y las zambullidas, los casos de lesiones de este tipo continúan sucediéndose.

La principal causa, ha explicado García, es que los bañistas «no valoran el fondo donde se va a realizar la zambullida y si se tiene la pericia suficiente para poder realizarla. Muchas veces no se evitan estas situaciones porque se desconoce el riesgo al que se exponen».

Las consecuencias de una mala zambullida pueden ir desde una fractura más o menos leve hasta una lesión medular o un ahogamiento si se pierde la conciencia. «Se pueden producir facturas muy graves que directamente hacen compleja la atención de las personas, ya que hay que inmovilizar y recurrir a unos recursos externos importantes», explica García.

Además, los supervivientes también suelen sufrir unas consecuencias psicológicas que muchas veces no se tienen en cuenta. «Suelen asociar el medio al suceso traumático y la reacción suele ser de apartamiento y alejamiento del medio».

Ante un caso de mala zambullida, los expertos recomiendan que, si se tiene la habilidad suficiente, se debe «evitar el ahogamiento», así como liberar la vía aérea.