Imagen de archivo de agentes de Vigilancia Aduanera, que intervinieron el paquete.

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Un matrimonio de Palma fue juzgado este lunes en la Audiencia Provincial por un paquete de cocaína que llegó a su casa desde Argentina. Los 378 gramos de la droga estaban ocultos en una lata de aceite entre sobres de chimichurri.

El paquete fue detectado en la aduana, en Madrid y, al levantar sospechas, se organizó una entrega controlada del mismo que se llevó a cabo en septiembre de 2012. Un agente de Vigilancia Aduanera disfrazado de cartero entregó el paquete en un domicilio de la calle Luis Martín. La destinataria era la acusada, pero como no estaba lo recogió su pareja. Nada más firmar el acta de entrega fue detenido de forma fulminante. Entonces fue cuando se abrió el paquete y se descubrió la cocaína líquida que, analizada resultó tener una riqueza de casi el 50 por ciento.

Los dos acusados niegan que el paquete fuera para ellos o para el otro habitante de la casa: un hijo de la mujer, menor de edad. Ante la insistencia de la fiscal, quien quería aclarar cómo alguien va a mandar a un destinatario que no conoce un paquete con droga valorada en más de 24.000 euros, el matrimonio apuntó a que todo había sido organizado por un conocido suyo.

La fiscal volvió a interrogar cómo era posible que si tenían sospechas de eso no lo hubieran dicho nunca en el juzgado ni a la Fiscalía. Insistieron en que no conocen a nadie en Argentina ni han viajado nunca allí. De hecho, ambos afirmaron vivir de subsidios y pensiones y ninguno de los dos -ambos tienen 55 años de edad- tiene antecedentes penales por tráfico de estupefacientes. Una amiga de la mujer declaró para apoyar su versión de los hechos y asegurar que sabía que otra persona organizó el envío.