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Romano van der Dussen, holandés de 42 años hace once que está preso por la violación de tres mujeres en Fuengirola. Sin embargo, una prueba de ADN ha demostrado que el pervertido podría ser otro: un inglés que está en prisión en su país por un crimen sexual. Con todo, mientras no se repita el juicio, Romano seguirá preso en Palma.

En 2003 tenía 30 años y residía en Málaga. Tras pasar por algunos centros especiales, el joven llegó a España y tuvo algunos problemas con la policía por peleas callejeras y una discusión con su novia. En poder de la policía quedó una fotografía del sospechoso, que luego sería determinante en su caso. El 10 de agosto de ese año, un individuo ataca sexualmente a tres mujeres en Fuengirola en la misma noche. Se ensaña con ellas, y les causa lesiones de consideración.

Romano siempre ha sostenido que no estaba en esa localidad esa noche. Y tenía tres testigos, que nadie llamó a declarar. Una de las víctimas reconoció su foto del álbum policial y las sospechas recayeron sobre él. En la rueda de reconocimiento era el único rubio entre otros figurantes, todos morenos. Fue de nuevo reconocido. Y llegó el juicio, donde fue condenado a 15 años. Francisco Carrión, su abogado isleño, está intentando conseguir de la Audiencia un permiso para Romano, cuyo desgaste psicológico es ya preocupante.

Violador y asesino

En septiembre de 2005 una modelo inglesa llamada Sally Anne Bowman fue salvajemente apuñalada, mordida y violada en Londres. El asesino era un depredador sexual llamado Mark Dixie, que fue condenado por el crimen.

La sorpresa saltó cuando se cruzó su ADN y se descubrió que era el agresor de Fuengirola. En esa época, él residía allí. Dixie reconoció a un funcionario de prisiones inglés que «posiblemente» él fuera el violador en serie que buscaban, y no Romano van der Dussen. Eso fue en 2007. Pero el preso holandés sigue esperando que se reabra su caso y se demuestre que todo fue un error. Un error de once años.